A pesar de lo mucho que se conoce sobre la acción del coronavirus en quienes infecta, a medida que los estudios prosperan, ese conocimiento sigue creciendo a diario, facilitando tratamientos y recuperaciones. 

Como ya es sabido, el virus no afecta a todos por igual, con un 30 a 40% que permanecen asintomáticos y otro 30-40% que muestran síntomas leves. Solo algo menos del 15% de los casos acaban en enfermedades graves. El qué vuelve a la enfermedad cuando se desarrolla, más severa o más leve se ha atribuido a la edad, el padecer diabetes, la obesidad, o la hipertensión. Pero ahora, una revisión profunda de la literatura, postula la hipótesis de que los niveles de la vitamina D juegan un papel significativo en la severidad de la Covid-19.

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La vitamina D tiene mucha importancia en el mantenimiento de la salud ósea y el metabolismo de fósforo y calcio, aunque recientemente se le ha asignado una función en la modulación de la respuesta inmunitaria tanto en las infecciones como en las enfermedades autoinmunes. Su composición la vuelve necesaria en los procesos metabólicos antiinflamatorios y antioxidantes. El calcitriol es la forma activa de la vitamina que circula como una hormona por la sangre. Además de su papel en la salud ósea, participa en los procesos de crecimiento celular, y las funciones neuromusculares. 

Para confirmar la hipótesis del papel de la vitamina D en la severidad de la Covid-19, los autores realizaron un estudio observacional donde cuantificaron los niveles de la vitamina en el suero de pacientes ingresados en cuidados intensivos al igual que en pacientes asintomáticos.

Mientras llega un tratamiento

Así ya estén andando los trámites para la distribución de las vacunas que han logrado seguridad y eficacia suficientes para prevenir la infección viral y estén en marcha investigaciones para poner pronto, en la forma de anticuerpos, un medicamento que alivie los síntomas, no existe aún un tratamiento de la enfermedad. 

Por eso y mientras se espera, el poder identificar un factor cuya presencia o ausencia afecte la severidad de la infección se puede tener la esperanza de poder usarlo como indicador y guía.

Lo primero que viene a la cabeza es lo que se había señalado como un importante factor de mayor severidad, el tener determinado grupo sanguíneo pero los estudios realizados hasta hoy descartan esa asociación. Otras moléculas sí participan en disparar reacciones inmunitarias que incrementan el daño a los tejidos aunque los estudios están aún en marcha.

La vitamina D, entre las múltiples funciones que desempeña tiene a su cargo el mantenimiento eficiente del sistema inmune, participa en controlar la producción de las citoquinas, moléculas que regulan la respuesta inmunitaria. Las hay que promueven la inflamación o las que la inhiben. La vitamina D inhibe el sistema inmune adaptativo, el que responde primero a una invasión de patógenos y en el caso del coronavirus puede desencadenar lo que se conoce como “tormenta de citoquinas”, con graves efectos. La vitamina D promueve la acción del sistema inmune innato, balanceando así la respuesta inmunitaria y dando como resultado final una respuesta antiinflamatoria.

Para este estudio, los investigadores realizaron un seguimiento de seis semanas a individuos infectados entre 30 y 60 años de edad.  Fueron separados en dos grupos: asintomáticos (grupo A) y enfermos con síntomas graves (grupo B). Fueron 91 personas en el primero y 63 en el segundo. Aunque en ambos grupos se detectaron deficiencias en la vitamina D, los análisis estadísticos fueron muy claros al mostrar diferencias entre los grupos.

Los autores encontraron que la deficiencia en la vitamina D es muy notoria en los pacientes que han necesitado ingresar a cuidados intensivos, con un riesgo mayor de mortalidad. De igual manera estos pacientes mostraron niveles más altos de químicos que indican inflamaciones severas. 

Este trabajo es hasta hoy el primero y el más riguroso al momento de estudiar pacientes de Covid, asintomáticos o con síntomas graves y establecer una relación entre ellos y sus niveles de vitamina D en suero. De igual manera se estudiaron otros marcadores de inflamación.

Como la Covid es una pandemia emergente, el diseño experimental para establecer correlaciones precisas tuvo que sortear dificultades a la hora de establecer cuál número de casos sería necesario para proporcionar una buena correlación.

Los afectados de Covid no presentan síntomas homogéneos pues aún perteneciendo a un grupo de edad que no conllevaría mayores riesgos pueden presentar cuadros clínicos complicados y severos. Los investigadores se esfuerzan en esclarecer cuáles serían los factores por detrás de esas manifestaciones en algunos individuos jóvenes. Lo que sí es claro es que tener uno u otro grupo sanguíneo no agudiza los síntomas.

El presente estudio adolece de ciertas limitaciones como el que la muestra se haya tomado en un único centro médico. Análisis posteriores tendrán que expandir el muestreo a diversos sitios. La inclusión de pacientes venidos de estratos sociales diversos y de quienes tienen factores de riesgo fortalecerá los resultados.

Sin embargo, lo que sí es claro es que la deficiencia de la vitamina D incrementa la probabilidad de sufrir una enfermedad severa después de la infección del coronavirus. La intensidad de la respuesta inflamatoria también es más alta en los pacientes deficientes en ella. Todo esto se traduce en que más infectados enferman y mueren. 

Por lo que la recomendación urgente de los autores es tomarse en serio el suministro de suplementes de vitamina D en las regiones donde no se puede tomar la fuente natural, el sol. 

Y ahora que en el hemisferio norte se vienen los meses de invierno, aparte de que habrá menos luz solar y mayor encierro —factor de riesgo en sí mismo— la vitamina D en forma de cápsulas será vital. 

No se debe dar crédito a quienes sostienen que correlación no es causa (claro que no), y con ese argumento tirar en saco roto evidencias como la que este estudio presenta, porque a diferencia de las propuestas de curas milagrosas, el papel de la vitamina D en la salud inmunitaria y ósea tiene la ciencia como soporte.

Y este no es el único estudio. Otros lo han precedido con resultados similares*.

Una noticia reciente de la BBC anuncia el suministro de 2.5 millones de dosis, gratis, a los grupos vulnerables en Inglaterra

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