La intensidad de la cola de sodio, emitida por Luna y que envuelve a la Tierra durante varios días cada mes, depende de los meteoritos que bombardean el satélite, indicó Jeffrey Baumgardner, de la Universidad de Boston, a The New York Times.

El fenómeno fue descubierto en la década de 1990: cámaras ultrasensibles lo pueden registrar como un resplandor anaranjado muy tenue —de hecho, 50 veces más débil que el que puede notar el ojo humano— en el cielo. Sin embargo, hasta hace poco no se podían explicar los cambios en la potencia del flujo.

Al observar la cola durante varios años, Baumgardner y sus colegas determinaron que las partículas de sodio se liberan como resultado de varios tipos de influencias, siendo la más importante la exposición del satélite a los meteoritos.

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“La superficie lunar es bombardeada constantemente por el viento solar, fotones y meteoroides, que pueden liberar átomos de sodio del regolito. […] Se encontró una correlación de aproximadamente 0,83 […] entre el brillo de la mancha de sodio lunar y un promedio de 4 años de tasas de meteoritos esporádicos en la Tierra”, señalan los científicos en un estudio publicado en enero en la revista Journal of Geophysical Research: Planets.

En cuanto a las aplicaciones prácticas del hallazgo, el propio Baumgardner confiesa que probablemente no las tiene y dice que el estudio es fruto de la curiosidad. Al mismo tiempo, indica que la cola de sodio permite pensar en el satélite desde una nueva perspectiva.

“Hace que la Luna parezca un cometa. Tiene una corriente de cosas que salen de él”, señala el investigador.

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