Si bien estamos acostumbrados a que los robots de la NASA sean engendros metálicos que realizan tareas delicadas en el espacio y en la Estación Espacial Internacional, ahora han encargado a un conjunto de investigadores la creación de robots inflables, que también tienen muchas ventajas.

Ahora científicos de la Universidad de Brigham Young se han unido a la Startup Pneubotics para construir un robot inflable llamado King Louie, que ha sido financiado por la NASA. Y es que la NASA está buscando una alternativa liviana y eficiente frente a los robots metálicos que estamos acostumbrados a ver en documentales y en películas de Hollywood.

La ventaja de los robots inflables es que son baratos, están hechos principalmente de tela y goma y además son muy fáciles de arreglar. Además, en comparación con otros robots, son extraordinariamente ligeros y una vez que están desinflados no ocupan espacio. A pesar de que se inflan, también pueden ser relativamente fuertes y rápidos, con lo que es una tecnología que merece mucho la pena investigar.

Sin embargo, este tipo de robots también cuentan con varias desventajas y es que no son muy precisos en una serie de controles debido a su naturaleza amparada en el aire, con lo que no estarían destinados a ciertas operaciones que requieran de gran precisión.

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