La pérdida de memoria ocasional pero constante no se debe minimizar. Puede ser la enfermedad de Alzheimer que se empieza a desarrollar hasta 20 años antes de la aparición de síntomas claros, advirtió José Alberto Ávila, jefe de Geriatría del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ).

En conferencia con motivo del Día Mundial del Alzheimer (21 de septiembre), aseguró que en México, 900 mil personas viven con este padecimiento neurodegenerativo. No se cura, pero detectado en forma temprana es posible prolongar la calidad de vida de los pacientes.

El especialista identificó entre los desafíos que plantea la enfermedad, la obtención del diagnóstico oportuno, pues pueden pasar de cinco a siete años antes de que las personas busquen ayuda. Para entonces, en promedio a los 65 años de edad, ya presentan un deterioro cognitivo avanzado.

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Resaltó que en la actualidad, las personas que tienen 60 años de edad pueden aspirar a vivir 22 más, pero a causa de este y otros males crónicos, una cuarta parte de ese tiempo lo pasarán con discapacidad.

De ahí la importancia de atender las señales tempranas de las alteraciones neurológicas por parte de las personas y también de los médicos. Aunque, señaló, es frecuente que en el primer nivel de atención, los galenos desestimen las afecciones cognitivas e incluso se refieran a ellas como “demencia senil”, como si fuera algo normal e inevitable conforme las personas envejecen.

Una intervención temprana, afirmó Ávila, puede modificar el curso de la enfermedad y por lo menos, ofrecer una mejor calidad de vida por más tiempo. Este asunto es relevante por el progresivo envejecimiento de la población. De acuerdo con estimaciones internacionales, en los siguientes 30 años el número de personas con Alzheimer se triplicará.

Sexta causa de muerte en EU

En Estados Unidos es la sexta causa de muerte y aunque en México no figura en los primeros 10 sitios de la estadística, el problema existe y es creciente. Destacó que entre los factores de riesgo están la herencia familiar y la edad, donde no se puede hacer nada, pero hay otras condiciones que se pueden modificar y disminuir el riesgo de presentar Alzheimer hasta en 40 por ciento.

Entre otros, evitar el sobrepeso y obesidad, el consumo de tabaco, alcohol, atender los trastornos emocionales como la depresión, evitar el aislamiento social. En general, llevar una vida saludable. El especialista refirió que también influye la escolaridad, pues la enfermedad neurodegenerativa es más frecuente en personas con bajo nivel educativo.

Otro aspecto pendiente de atender en el país, es el de los cuidadores de los enfermos de Alzheimer, los cuales en 80 por ciento de los casos son mujeres que además tienen otras responsabilidades como sus hijos y sus casas. Ávila subrayó la importancia de ofrecerles apoyo para el cuidado del enfermo, así como atención a sus necesidades económicas y emocionales.

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