Berta Pinillos/EFESalud
«Hamnet», la película de Chloé Zhao, aborda el dolor de William Shakespeare y su mujer por la muerte de su hijo, a causa de la peste. Una enfermedad que ha provocado millones de fallecimientos a lo largo de la historia, cuando entonces no había antibióticos. En la actualidad, en Europa no se han descrito casos y en Estados Unidos algunos aislados. Los tres países más endémicos son Madagascar, Perú y la República Democrática del Congo.
Basada en el libro de Maggie O’Farrell, la película, que se postula como una de las favoritas a los oscar del próximo 15 de marzo, muestra en un momento dado (atención espoiler) cómo una de las hijas de la pareja contrae la peste bubónica, que se manifiesta, entre otras cosas, con la inflamación de los bubones (ganglios del cuello). Su hermano Hamnet se contagia también y muere, mientras que su hermana consigue recuperarse.
La Yersinia pestis
La bacteria Yersinia pestis es la que está detrás de la enfermedad, explica a EFE Salud Salud Leticia Martínez Campos, de la Sociedad Española en Infectología Pediátrica (SEIP). Y de lo que se sabe de entonces sobre esta patología es lo que dejaban escrito los médicos que se limitaban a describirla porque no había cura.
Generalmente es una infección de animales, como ratas, ratones o conejos, entre más de 200 especies. Son animales reservorio que la transmiten a través de las picaduras de sus pulgas que contienen las bacterias en su intestino.
«Las ratas domésticas son las que con mayor peligrosidad actúan en la transmisión de la enfermedad a los humanos», afirma Martínez Campos, quien abunda en que si bien es la misma bacteria, la enfermedad tiene tres formas clínicas de manifestarse.
Bubónica, septicémica y neumñonica
La peste bubónica, que es de la que se contagia la hija de Shakespeare antes de que lo haga su hermano Hamnet, es la más característica. Es una enfermedad muy rápida, que provoca inflamación con dolor de los ganglios linfáticos.
Suelen ser los de la zona inguinal, ya que las pulgas suelen picar en las extremidades inferiores, si bien también ocurre en los del cuello, como en el caso del largometraje de Zhao.
Sin tratamiento, el paciente puede morir en menos de tres días.
La bacteria Yersinia pestis también puede causar peste septicémica, que es cuando penetra en la sangre, pero los ganglios no se inflaman. Provoca gangrena, por eso se piensa que puede ser el origen del término «muerte negra», explica Martínez Campos.
El tercer tipo de peste es la neumónica. El contagio no es por pulgas sino por la vía inhalatoria. La bacteria viaja al pulmón por la sangre. Es una fuente importante para el contagio interhumano, explica Martínez Campos, y causa de desarrollo de brotes epidémicos si no se toman precauciones de aislamiento.
De hecho, una vía de contagio de la peste neumónica, que es especialmente contagiosa y puede desencadenar epidemias graves, era el manejo de cadáveres.
«Depende de por donde entre o cómo te pille el cuerpo, como todas las enfermedades. Puedes tener un meningococo, tener meningitis y morirte o tenerlo en la garganta y que no te haga nada, depende de cómo responda tu cuerpo», asegura la experta en infectología y microbiología de la SEIP.
Epidemias devastadoras
Hoy en día la enfermedad se cura si es tratada a tiempo con antibióticos, pero en la época en la que tiene lugar la muerte de Hamnet, a finales del siglo XVI, aún no se había descubierto el fármaco.
Entonces, ¿quienes podían curarse? pues dependía exclusivamente del sistema inmunológico de cada uno.
De hecho, en la película , una hija supera la peste, Judith, pero Hamnet, no.
A lo largo de la historia han sido numerosos las epidemias de peste, enfermedad que arrasó Europa. Provocó la muerte de más de 50 millones de personas en el continente, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Cuenta Martínez Campos que en Venecia y Florencia se crearon «juntas de sanidad», cuya labor era mantener la salud pública. Su misión era informar a la gente de cualquier epidemia.
«Trataban de aislar a las personas, ponerlas en cuarentena si estaban nfectadas. ¿Nos suena esto de algo, verdad?, ¿qué intuición, no? y ya no estaban hablando de un mal de Dios, como solía ser en la época», subraya la pediatra de la SEIP.
Y es que en el año 1348 se desencadenó en la ciudad de Génova una epidemia de peste. Desde esa ciudad se fue extendiendo al resto del continente. No fue la primera ni la última plaga que contagió a los europeos, pero sí la que más muertes produjo.
Una máscara peculiar
Los médicos para atender a las personas con peste vestían una indumentaria particular, con una máscara con un pico grande. Se pensaba entonces que la enfermedad se contagiaba por el mal olor, por eso dentro de la máscara, en el pico, se ponían hierbas aromáticas, señala la experta de la SEIP.
Era similar a la típica que utilizan en el carnaval veneciano. Pero su origen, nada tiene que ver con esta fiesta, sino con la epidemia de la peste.
En el viejo continente no se han registrado casos en la actualidad, según la experta de la SEIP, y sí algún caso aislado en Estados Unidos.
Y en todo el mundo, entre 2010 y 2015, se notificaron 3248 casos, 584 de ellos mortales.
Los tres países más endémicos son Madagascar, la República Democrática del Congo y Perú, según la OMS.







