Unos investigadores están planteando nuevas preguntas sobre las implicaciones para la salud y la seguridad de los usuarios de impresoras 3D y los consumidores de productos fabricados con esta tecnología emergente, especialmente los niños.

Este tipo de impresión se utiliza cada vez más en los hogares, las escuelas, las bibliotecas y otros espacios en los que la gente suele pasar mucho tiempo. Las partículas liberadas durante el proceso de impresión, que son lo suficientemente pequeñas como para infiltrarse profundamente en los pulmones, pueden afectar a la calidad del aire interior y a la salud pública. El amplio uso de las impresoras 3D para fabricar caretas, respiradores y otros equipos de protección personal para la COVID-19 ha creado una nueva urgencia en estas cuestiones.

Los materiales básicos utilizados en las impresoras 3D incluyen termoplásticos, metales, nanomateriales, polímeros y productos químicos orgánicos volátiles y semivolátiles. El proceso de impresión puede durar varias horas, y durante este tiempo se pueden liberar una serie de subproductos químicos y partículas en los ambientes interiores.

Dadas estas incógnitas, los científicos han comenzado a realizar estudios para comprender estas liberaciones y su composición específica, el tamaño de las partículas y el tiempo de presencia en el medio ambiente interior, produciendo datos que pueden incorporarse a evaluaciones sólidas de la exposición y los riesgos.

Un estudio realizado por el Dr. Yong Qian, del Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacional (NIOSH), evaluó la posible toxicidad de las emisiones de ABS (acrilonitrilo butadieno estireno) generadas durante la impresión 3D examinando las células de pulmones humanos y de ratas expuestas por inhalación. El estudio reveló que las partículas emitidas causan una toxicidad moderada en las células pulmonares humanas y una toxicidad mínima en las ratas.

Otros estudios determinaron que durante la extrusión de filamentos se liberan cantidades de pequeñas partículas y vapores similares a los encontrados previamente, y el modelo de simulación predijo una mayor deposición de masa de partículas por superficie en la región pulmonar para los individuos de nueve años de edad y menores. Es necesario seguir probando los perfiles de emisión con estudios de simulación adicionales para predecir la dosis inhalada.

Si bien la impresión 3D hace que numerosos productos sean más fáciles de conseguir y más baratos, contribuyen a la masa de productos plásticos que contaminan el planeta. Joana Marie Sipe, de la Universidad de Duke, ha desarrollado una máquina que puede medir cuánto puede descomponerse un producto plástico, como una botella de agua, por el roce y el lijado durante su uso y en el medio ambiente. Las partículas de plástico fueron incluidas en el alimento de peces para ver los efectos que las nanopartículas del plástico tenían en sus órganos.

A medida que se generalicen las tecnologías de impresión en 3D, es posible que los organismos reguladores, los fabricantes y los usuarios deban centrar su atención en una mejor gestión de los posibles riesgos. (Fuente: NCYT Amazings)

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