Las emociones fuertes como el miedo y la ansiedad tienden a estar acompañadas y reforzadas por cambios medibles en parámetros de la conducta corporal, como el aumento de la presión sanguínea, la dilatación de las pupilas de los ojos, la aceleración del ritmo de los latidos del corazón y el incremento en la respiración. Estas respuestas fisiológicas suelen ser anormalmente altas o bajas en enfermedades psiquiátricas como los trastornos de ansiedad y la depresión. Ahora unos científicos han identificado una población de células cerebrales cuya actividad parece impulsar esas respuestas fisiológicas de excitación.

El equipo integrado, entre otros, por José Rodríguez-Romaguera y Randall Ung, ambos de la Universidad de Carolina del Norte en la localidad estadounidense de Chapel Hill, examinó la BNST (Bed Nucleus of the Stria Terminalis), una región del cerebro situada dentro de la amígdala. La BNST ha sido relacionada en investigaciones anteriores con el miedo y los comportamientos de ansiedad en ratones. Esta región se considera cada vez más como un objetivo prometedor para futuros fármacos psiquiátricos. En el nuevo estudio, los investigadores se centraron en un conjunto de neuronas de la BNST que expresan el Pnoc, un gen para un neurotransmisor del que se sabe que interviene en la sensibilidad al dolor.

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Rodríguez-Romaguera y sus colegas han descubierto que forzar artificialmente la actividad de estas células cerebrales en ratones produce una respuesta de excitación que incluye pupilas dilatadas y un ritmo cardíaco más rápido, y que empeoró los comportamientos de ansiedad en los experimentos.

El hallazgo ayuda a conocer mejor las raíces neuronales de las emociones, y plantea la posibilidad de que la población neuronal humana homóloga a la recientemente identificada en ratones pueda ser un objetivo de futuros tratamientos para los trastornos de ansiedad y otras enfermedades que impliquen respuestas anómalas de excitación.

Los trastornos de ansiedad, la depresión y otras alteraciones que provocan en la persona afectada una reacción de excitación anormalmente alta o baja afectan a un importante porcentaje de la población humana. Solo en Estados Unidos, la cantidad de afectados es de varias decenas de millones de adultos.

Hay tratamientos pueden aliviar los síntomas de esas dolencias, pero muchos tienen efectos secundarios adversos.

Por otro lado, las causas neurológicas exactas de esos trastornos a menudo no se averiguan. Quizás ahora, gracias al nuevo hallazgo, la situación comience a mejorar. (Fuente: NCYT de Amazings)

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