Airbus ha presentado por primera vez este martes una maqueta de su nuevo avión comercial, apodado Maveric, diseñado para reducir en un 20% las emisiones de carbón. El nuevo modelo fusiona las alas y el cuerpo de la aeronave en una estética futurista que se asemeja a la de las naves espaciales de Star Wars, o incluso, al caza furtivo F-117 Nighthawk de la compañía estadounidense Lockheed. Lejos de embarcarse en una conquista galáctica, este nuevo diseño, que se ha anunciado durante la feria de aeronáutica de Singapur (Sigapure Airshow 2020), un evento que se celebra cada dos años, responde a la necesidad de recortar el consumo de combustible de los viajes comerciales. El evento se ha visto afectado por la ausencia de más de medio centenar de compañías del sector ante el temor suscitado por los 45 casos detectados de coronavirus en la ciudad Estado.

Desde los años 40, Estados Unidos ha desarrollado aviones, principalmente de uso militar, que aprovechaban la fusión de las alas con el resto del fuselaje para reducir el arrastre aerodinámico y conseguir un vuelo más eficiente. El fabricante de aeronaves europeo, el mayor del mundo desde que el pasado enero desbancó a la estadounidense Boeign, ha planteado llevar esta tecnología ahora a los vuelos comerciales, según explicaba el vicepresidente ejecutivo de ingeniería de la compañía, Jean-Brice Dumont: “Ha llegado la hora de avanzar en esta tecnología y estudiar qué puede ofrecernos”, y añadió: “Necesitamos estas tecnologías disruptivas para cumplir con nuestro desafío ambiental”. 

Airbus realizó en secreto los primeros vuelos de prueba del Maveric el pasado junio en Francia.  Dumont, que anunció durante la presentación nuevos vuelos de prueba en el segundo cuatrimestre de 2020, también advirtió que es demasiado pronto para decir si el modelo se incluirá en la próxima generación de aviones de mediano alcance que se espera en la década de 2030. De momento, la compañía con sede en los Países Bajos sigue de pruebas, estudiando el funcionamiento de la cabina y la integración del avión en los aeropuertos actuales. 

Una de las preguntas que quedaron sin resolver durante la presentación fue si dicho avión tendría ventanas para los pasajeros o usaría pantallas de vídeo para ofrecer a los pasajeros una idea de su entorno. Además, debido a que los pasajeros se situarían lejos del centro de la aeronave, a diferencia del modelo actual de ‘tubo y alas’, la sensación de movimiento podría ser mayor para los pasajeros en cada giro del avión, un problema arrastrado previamente por otros experimentos similares. 

La firma europea culminó con esta exposición su cita en la feria de aviación de Singapur, la más importante del sector de Asia, que no obstante ha padecido la ausencia de grandes firmas como Lockheed Martin o la canadiense Bombardier. También la británica De Havilland informó de que no acudiría a la cita, mientras que otras 10 compañías chinas se quedaron fuera por la prohibición vigente a los viajes procedentes del gigante asiático, donde más de 1.000 personas han muerto por el coronavirus y se han detectado más de 42.600 contagios.

La organización de la feria publicó en su portal de Internet varias medidas de precaución, como el despliegue de equipos médicos, controles de temperaturas a todos los visitantes y consejos para evitar el contacto físico entre los presentes. No obstante, más de 900 empresas, entre las que destacan los dos gigantes del sector —Boeign y Airbus—, sí han acudido al evento, que según las previsiones recibirá a 45.000 visitantes hasta el 16 de febrero procedentes de más de 40 países (un número menor respecto a la anterior edición de esta feria, que se celebró en 2018).

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