El clima espacial, también conocido como meteorología del espacio, mide y analiza las propiedades físicas del sol, el entorno espacial, la magnetósfera, la atmósfera y la superficie de la Tierra, la cual puede verse afactada de manera directa e indirecta por la actividad del Sol.

Su estudio y monitoreo es importante porque permite alertar de posibles afectaciones que pueden existir en el planeta, por lo que México cuenta con un Laboratorio Nacional de Clima Espacial (Lance).

El grupo interdisciplinario de este espacio está integrado por investigadores del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Morelia, y de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), entre otros.

Juan Américo González Esparza, responsable del Lance, dijo que el Servicio de Clima Espacial México (Sciesmex) responde a la necesidad del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) y de la Agencia Espacial Mexicana (AEM) de contar con acciones de política pública para la prevención de eventos de clima espacial.

“Con el sistema de aviso temprano del Sciesmex reportamos eventos en tiempo real en colaboración con agencias internacionales, en este caso con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) y otros servicios de clima espacial, cuando hay actividad solar o magnética que pueda tener afectaciones a los sistemas tecnológicos críticos para México”.

De acuerdo con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) es hasta 2003 cuando el clima espacial cobró una importante relevancia para la física, ya que ese año ocurrieron las fulguraciones solares más intensas registradas en los últimos años y cuyos efectos incluyeron interrupciones en los sistemas de telecomunicaciones, apagones en Suecia y la aparición de auroras boreales más allá de los polos norte y sur.

La información para el monitoreo de la actividad solar es obtenida a través de la cooperación con la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), la NOAA, que cuentan con satélites apuntando directamente al sol.

Lance recibe datos en tiempo real en los que se observa la superficie del Sol y cifras sobre la radiación proveniente de él.

Es por ello, que el laboratorio cuenta con el radiotelescopio de centelleo interplanetario, localizado en el municipio de Coeneo, en Michoacán, el radioespectrógrafo Callisto y una cámara de burbujas ionosféricas, que forman parte de su instrumentación, y adicionalmente se obtienen datos de observatorios y redes asociadas.

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