Un equipo de científicos estadounidenses desarrolló y ensayó en animales un dispositivo que permite restablecer la producción de insulina en personas con diabetes tipo 1.

Según un estudio publicado este miércoles en la revista Science Translational Medicine, se trata de un implante de nanofibra que lleva por dentro células beta del páncreas, especializadas en la síntesis de esa hormona vital.

“En personas con diabetes tipo 1, el sistema inmunológico ataca esas células secretoras de insulina y las destruye. […] Necesitamos dispositivos para albergar células que secreten insulina en respuesta al azúcar en la sangre, al mismo tiempo que las protegemos de la respuesta inmune”, explicó en un comunicado de la Universidad de Washington en St. Louis uno de los autores del estudio, Jeffrey R. Millman.

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La cubierta microporosa del nuevo implante tiene aberturas lo suficientemente pequeñas para que las células inmunitarias no puedan entrar. Al mismo tiempo, no impiden el acceso de sustancias necesarias como el azúcar y el oxígeno, como tampoco la salida de la propia insulina.

“Con este dispositivo, parece que hemos creado algo que podríamos llamar una zona de habitabilidad donde las células [beta] podrían sentirse bien […] y permanecer saludables y funcionales, liberando insulina conforme a los niveles de azúcar en la sangre”, señaló Millman.

Probado en ratones, el dispositivo mostró que puede controlar el nivel de azúcar hasta por 200 días, incluso sin supresión del sistema inmunológico. “Los implantes flotaban libremente dentro de los animales y cuando los retiramos, después de unos seis meses, las células secretoras de insulina dentro de dichos implantes todavía estaban funcionando. Y lo que es más importante: es un dispositivo muy robusto y seguro”, comentó un colega de Millman, Minglin Ma. Además, el dispositivo fue ensayado en tres perros y demostró igualmente seguridad y biocompatibilidad.

En cuanto a las células beta contenidas dentro del implante, se cultivan a partir de material biológico del propio paciente. “Podemos tomar la piel o las células grasas de una persona, convertirlas en células madre y luego convertir esas células madre en células secretoras de insulina”, detalló Millman.

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