Alumnas del Instituto Politécnico Nacional crearon el bioplástico que es fuente de nutrientes para animales marinos al contener alga espirulina, para la elaboración utilizaron cien por ciento material degradable como pectina presente en la cáscara de pepino y el almidón de la fécula de maíz, que puede biodegradarse en un lapso de cuatro a seis meses.

Ante la prohibición del uso de bolsas de plástico y otros productos de este material, alumnas del Cecyt número seis, Miguel Othón de Mendizábal, presentaron “Bio Cucumbis”, que es una alternativa que puede ser comestible para cualquier tipo de animal marino.

Aunque existen otros bioplásticos a base de papa o de mango, que utilizan el almidón de su cáscara, el de pepino se degrada mucho más fácil en el mar por el alga espirulina que contiene, por lo que puede servir como alimento para la fauna marina.

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Por esta creación, las alumnas obtuvieron el segundo lugar en el concurso “Premio a los Mejores Prototipos de Nivel Medio Superior” organizado por el IPN, en la categoría Diseño para la Industria. Está dirigido al sector productivo, para la elaboración de bolsas de supermercado y utensilios desechables.

Las alumnas, de la carrera de Técnico Laboratorista Químico, utilizaron la pectina presente en la cáscara de pepino y el almidón de la fécula de maíz para fabricar el bioplástico cien por ciento degradable, y le adicionaron alga espirulina, ácido acético para conservarlo, agua destilada y glicerina. El costo para generar siete películas de 50 por 70 centímetros es de 65 pesos, pero podría disminuir al incrementar la producción y el volumen de insumos.

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