Un nuevo sistema de pruebas de “ADN rápido” que está siendo probado en Estados Unidos podría revolucionar las investigaciones en casos de violaciones, aunque algunos críticos advirtieron que la técnica es posible que no brinde los resultados precisos que asegura su fabricante.

Si la tecnología funciona, podría revolucionar la forma en que se investigan las violaciones en Estados Unidos, donde actualmente apenas un tercio de los casos termina con el arresto del atacante.

El nuevo sistema de pruebas fue aplicado en un episodio de una mujer de 29 años que fue violada una mañana de abril pasado.

La víctima, quien carecía de hogar y dormía en una casa abandonada en Lousville, Kentucky, fue atacada por un extraño que le sacó la ropa y la violó, según el relato policial.

La mujer fue llevada al Hospital de la Universidad de Louisville, donde las enfermeras la examinaron en busca de rastros de ADN que pudieran identificar a su agresor.

Las muestras fueron procesadas a través de un equipo de “ADN rápido”.

El dispositivo desarrolló un perfil de ADN de un posible sospechoso en apenas tres horas y, en pocas semanas, un hombre estaba bajo arresto.

Tales respuestas en casos de violación generalmente toman varios meses, y a veces hasta más de un año, demoras que pueden ser traumáticas para las víctimas y disminuir las probabilidades de que el culpable sea procesado.

El caso, aún pendiente de juicio, refleja el poder y el potencial de las pruebas rápidas de ADN a medida que se propaga lentamente a través del sistema de justicia penal. Hay dos compañías que se disputan la autoría del sistema, que se desarrolló con poca supervisión del gobierno.

El FBI instó a ser cautos por el momento, hasta comprobar la eficacia del sistema.

Por su parte, los jueces aún no han permitido que se presenten pruebas de ADN rápido en el juicio.

Pero la policía ha estado usando el sistema al considerar que supera los límites de la práctica policial estándar, para analizar la evidencia de la escena del crimen y tomar muestras de ADN de personas sospechosas de delitos de bajo nivel.

Ese enfoque ha preocupado a los defensores de la privacidad, los abogados de defensa penal y algunos funcionarios del laboratorio de delitos, que advierten que la tecnología no regulada sigue en riesgo de errores y abuso.

Terri Rosenblatt, quien supervisa la unidad de ADN de la Legal Aid Society en Nueva York, dijo que no se ha demostrado que los instrumentos sean confiables. “Este instrumento de fuerza contundente que está diseñado para obtener resultados rápidos, especialmente con agresiones sexuales, es problemático”, advirtió.

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