Un estudio realizado por investigadores de las universidades de Stanford y Northwestern reveló el grado en el que las reaperturas de establecimientos como restaurantes o gimnasios podrían convertirlos en focos de contagio de Covid-19. Debido a esto, estas aperturas deben planificarse de la mejor forma posible con el fin de evitar rebrotes en diversas ciudades.

Debido a las medidas de confinamiento en contra de la pandemia de coronavirus se cerraron gran parte de los establecimientos y lugares públicos. Ahora que los gobiernos del mundo temen una peor crisis económica, es cuando las instituciones de salud e investigadores desarrollan estrategias que permitan la apertura económica sin causar rebrotes.

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Con esto en mente, investigadores de Stanford y Northwestern analizaron los datos de teléfonos móviles para rastrear los movimientos de las personas según un modelo epidemiológico. Ello para predecir cómo las nuevas movilizaciones podrían afectar los contagios actuales. Se recolectó información de 10 ciudades en Estados Unidos, de aproximadamente 57 mil vecindarios durante los meses de marzo y abril.

Los resultados predichos por el modelo epidemiológico durante el periodo del 8 de marzo al 15 de abril 2020 fueron comparados con el número de infecciones detectadas en reportes oficiales. Estas estuvieron disponibles un mes después y se confirmó que el modelo tenía un gran grado de exactitud para predecir los casos positivos.

Una vez probada la precisión del modelo, se realizaron diferentes simulaciones para estimar el número de contagios que habrían dependiendo de cuántos restablecimientos se abrieran y a qué capacidad. Si en Chicago se hubieran reabierto los restaurantes a capacidad completa, en mayo 2020 hubiera habido 600 mil casos más y; en caso de abrir todos los establecimientos, 3.3 millones

Es gracias al modelo que puede saberse cuáles son los restablecimientos con mejores posibilidades de reabrir y la capacidad para cada tipo. Por ejemplo, de acuerdo con el modelo, reabrir establecimientos al 30% o 20% de su capacidad podría prevenir nuevas infecciones hasta en un 80%.

Según Thiemo Fetzer, economista de la Universidad de Warwick en Coventry quien no estuvo involucrado en el estudio, el modelo: “tiene indicadores concretos sobre lo que pueden ser medidas rentables para contener la propagación de la enfermedad y, al mismo tiempo, limitar el daño a la economía. Este es el punto óptimo de la política”.

Este modelo no podría utilizarse para realizar predicciones en otras ciudades, pues su programación contempla factores específicos como nivel de ingreso, la cultura y las restricciones de cada país. No obstante, se trata de un gran avance para conciliar los problemas económicos actuales y los problemas sanitarios, beneficiar a la economía y no permitir nuevos brotes de Covid-19.

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