El rediseño del espacio aéreo en el Valle de México, que contempla las operaciones en los aeropuertos internacionales de la Ciudad de México y Toluca, dejó contentos a miembros de la industria aérea como a la asociación de transporte aéreo internacional (IATA).

Sin embargo, el organismo reconoció que tomará  varios años hasta que se logre que todo el sistema mexicano esté alineado y coordinado. Aunque otros analistas como Fernando Gómez Suárez,  experto en el sector aéreo, consideró que se corre el riesgo de no tener las certificaciones internacionales y que se consuma más turbosina por eventuales maniobras elípticas, para el desahogo de despegue y aterrizajes.

“Se corre el riesgo de que no se certifique dada la inminente invasión de las vías aéreas establecidas para el desahogo de despegues y aterrizajes en ambas terminales,  sin riesgo de colisión. Será inevitable establecer una serie de desviación, haciendo que las aeronaves de una u otra terminal aérea,  tengan que hacer ciertas maniobras elípticas lo que traería como consecuencia un mayor uso de combustible, mayor contaminación atmosférica, mayor generación  de ruido, así cómo las demoras”, precisó.

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En entrevista con MVS, Gómez Suárez sostuvo que es latente el riesgo de que no se certifique la operatividad y compatibilidad del espacio aéreo del  aeropuerto de Santa Lucía. “Es un factor que debió haberse analizado antes de decidir si, ese aeropuerto combinaba en el espacio aéreo con el de la Ciudad de México y no a posteriori, puesto que ahora existe el riesgo de que no se certifique la operatividad o la conectividad de los espacios aéreos con las rutas establecidas, no se otorgue por parte de los organismos internacionales”.

Aunque la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) aseguró que entre los beneficios del rediseño está una reducción de hasta el 16 por ciento en el promedio del tiempo de vuelo que operen en el sistema aeroportuario metropolitano, además de la disminución en el consumo de combustible de las aeronaves  así como la emisión de gases contaminantes.

De acuerdo con la dependencia que encabeza Jorge Arganis Díaz Leal, también impactará positivamente en la reducción de las demoras operacionales, que se traducen en un aumento de la capacidad del espacio aéreo. La SCT indicó que para la segunda etapa se contemplan las operaciones del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles; esta  fase entrará en operación con la inauguración prevista en marzo de 2022.

El Gobierno mexicano afirmó que el nuevo diseño del espacio aéreo ha sido probado en diferentes escenarios y simuladores de vuelo por pilotos nacionales y extranjeros, a fin de asegurar el cumplimiento de los criterios de calidad, eficiencia y seguridad que garantizan la viabilidad operacional de los Aeropuertos Internacionales Benito Juárez de la CDMX, Toluca y Felipe Ángeles.

La Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) otorgó la certificación correspondiente a la primera fase de los procedimientos de vuelo de las aeronaves y el rediseño del espacio aéreo, tomando como base la normatividad de la OACI.

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