El coronavirus se identificó por primera vez en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan. En ese momento, se analizó su genoma y se vio que estaba formado por 30 mil letras. Desde entonces, casi 4.000 de ellas han sufrido variaciones. Las mutaciones son normales en los virus. Sin embargo, ninguna ha sorprendido tanto a los científicos como la detectada recientemente en Reino Unido.

En este sentido, Fernando González-Candelas, investigador de la Fundació per al Foment de la Investigació Sanitaria i Biomédica de la Comunitat Valenciana (Fisabio) y catedrático de Genética en la Universidad de Valencia, explica que “normalmente, en cualquier linaje de virus se observan unas dos mutaciones nuevas cada mes y en este caso se han visto 17 de golpe”.

Una duda que nos surge y nos preocupa con la llegada de la nueva cepa es si con el proceso de vacunación ya en marcha, serán eficaces las vacunas existentes contra esta u otras nuevas mutaciones del virus que aparezcan en el futuro. El investigador de Fisabio responde a esta cuestión y aclara que “para que un virus mutante deje de ser reconocido por los anticuerpos desarrollados por las vacunas deberían acumularse muchísimas mutaciones”.

La nueva variante del virus ya ha llegado a cerca de una treintena de países, entre los que se encuentra España. Los investigadores no la consideran más peligrosa, pero sí más contagiosa. Para González-Candelas, “es importante controlar la transmisión del virus en cualquier circunstancia”. “Y si además aparece una nueva variante con mayo transmisibilidad este control debe intensificarse aún más”, subraya.

¿Las mutaciones pueden hacer que el virus se vuelva más peligroso?

“Siempre existe la posibilidad de que alguna de estas mutaciones pueda hacer el virus se vuelva más peligroso, pero no es fácil”, señala, motivo por el que seguirán vigilantes.

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