Nano-X Imaging, una startup fundada por el inversor israelí Ran Poliakine, está uniendo sus fuerzas con el fabricante de chips de Corea del Sur SK Hynix para construir una máquina que podría trastornar una centenaria industria de rayos X.

Valorada en aproximadamente 2 mil millones de dólares tras debutar en el Nasdaq el mes pasado, Nano-X quiere transformar una industria de miles de millones de dólares basada esencialmente en la misma tecnología desde que el premio Nobel Wilhelm Roentgen descubrió los rayos X a finales del siglo XIX. El dispositivo Nano-X utiliza semiconductores en lugar de filamentos metálicos para generar rayos X.

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El respaldo de SK Hynix, el segundo mayor fabricante de chips de memoria del mundo, es un impulso para un equipo de ocho años que aún no ha establecido sus credenciales tecnológicas. También refleja la creciente cooperación tecnológica entre Israel y Corea del Sur, dos naciones que han ayudado a dar forma a la economía global al promover innovaciones y asumir grandes riesgos.

Nano-X se ha apreciado más de un 100% en bolsa en las semanas desde su cotización, incluso antes de tener ingresos o aprobaciones regulatorias. Ello refleja el entusiasmo del mercado por la empresa, pero ha avivado el escepticismo entre las personas que han visto empresas como Theranos desmoronarse cuando sus visiones no se cumplieron.

“Me doy cuenta de que hay escépticos”, dijo Poliakine en una entrevista en la oficina de Seúl de la firma de capital privado The Yozma Group. “Es una promesa, pero no habría promesa si no hubiera un gran riesgo”.

Potencial disruptivo

En el corazón de esa promesa se encuentra un escáner en forma de rosquilla denominado Nanox.ARC, que utiliza semiconductores para calibrar digitalmente la intensidad de los rayos a fin de captar imágenes de capas de órganos humanos al instante, sin tener que alcanzar temperaturas intensas o rotar como un escáner de TC convencional, según la compañía.

Nano-X dice que sus dispositivos no solo generan menos radiación, sino que son mucho más baratos de fabricar porque eliminan los grandes sistemas de refrigeración y otros componentes voluminosos.

Si realmente puede reducir la radiación, mejorar las imágenes y ofrecer acceso a más pacientes, mientras ahorra dinero a los médicos, la máquina tiene el potencial de ser “muy disruptiva”, dijo David Smith, profesor asociado de radiología clínica en LSU Health Sciences Center & University Medical Center en Nueva Orleans. “Si falla en cualquiera de esas cosas, puede que no sea disruptiva, pero puede cubrir un nicho de mercado”.

Gran parte del mundo carece de acceso a imágenes de diagnóstico, pero Nano-X dice que tiene acuerdos para suministrar unas 4 mil 500 unidades en más de una docena de países y planea la producción en masa con la ayuda del fabricante de iPhone Foxconn Technology Group

Su éxito depende en gran medida de poder recibir la aprobación regulatoria en cada país donde opera, incluida la Administración de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos, que este año se ha centrado en la lucha contra la pandemia del coronavirus.

La compañía ha presentado solicitudes para la aprobación de la FDA, un proceso que se espera que lleve meses. Poliakine, quien anteriormente fundó Powermat Technologies, dijo que “mucha confianza” en que Nano-X obtenga tal autorización.

Otro obstáculo es el operativo: cómo vender y distribuir unidades de Nano-X en todo el mundo cuando la empresa tiene solo decenas de empleados, dijo Poliakine, quien dijo que el proceso de expansión era “un gran dolor de cabeza”.

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