Se trata de una técnica que permite detectar la presencia del virus en lugar de los anticuerpos y por lo tanto no conlleva riesgo de falsos positivos. Es por esto que fue una de las ocho iniciativas de la UNC (Argentina) seleccionadas por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, en el marco de la convocatoria extraordinaria de Ideas-Proyectos COVID 19. La propuesta recibirá un financiamiento de aproximadamente dos millones de pesos.

Años atrás, la técnica fue probada exitosamente con la artritis reumatoidea y en la detección de gluten en alimentos. El trabajo, valorado por su originalidad, fue publicado en revistas internacionales. La idea es aplicar el mismo principio en la detección del virus SARS-CoV-2 (COVID-19), que mantiene en alerta a todo el mundo.

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El procedimiento requiere, como primer paso, separar nanopartículas de plata que –vistas a través de un espectrofotómetro (de UV visible) y suspendidas en agua– presentan un color amarillo intenso. Luego se las coloca junto a muy pocas moléculas que tienen la capacidad de unirse a los anticuerpos específicos contra las proteínas del virus (este proceso se llama funcionalización).

Al ser mezcladas con los anticuerpos, la intensidad del color amarillo disminuye en forma considerable. Finalmente, para saber si la persona está infectada, se realiza el mismo ensayo en presencia de las proteínas del virus, que pueden encontrarse en muestras de saliva o suero del paciente.

¿Cómo se llega al resultado? Si la coloración amarilla aumenta su intensidad, significa que los anticuerpos se unieron a la proteína del virus y la persona está enferma. Por el contrario, si la intensidad del espectro de luz visible no se modifica, el resultado es negativo. Las nanopartículas de plata, al presentar una coloración amarilla de distinta intensidad, tienen una función clave, dado que las proteínas del virus son incoloras.

Eduardo Coronado, director del proyecto, explicó a Argentina Investiga el proceso que sucede a nivel molecular: “Se funcionalizan nanopartículas de plata y se las junta con el anticuerpo específico de la proteína del virus, formando unas estructuras que se llaman dímeros, es decir, uniéndose de a pares, generando una estructura tipo ‘sándwich’”.

“Esto genera, desde el punto de vista óptico, que disminuya la intensidad del color amarillo. Pero si se hace lo mismo en presencia de las proteínas del virus (el antígeno), estas se unen con los anticuerpos y evitan que se formen los dímeros. Entonces, la intensidad de la luz, en vez de disminuir, aumenta considerablemente, dependiendo del nivel de concentración de virus”, completa.

Un aspecto central de esta técnica desarrollada por los investigadores de la UNC es que detecta el virus, no los anticuerpos. De esta manera, se podría convertir en un test rápido mucho más seguro y confiable, que no arroja “falsos positivos”. “Con este procedimiento –asegura Coronado– se podrá identificar a la persona infectada y que quizás aún no desarrolló anticuerpos”.

Los únicos insumos onerosos para desarrollar estos diagnósticos son los anticuerpos de COVID-19, que deben ser importados, dado que no se producen todavía en el país. El subsidio aprobado para el equipo de científicos de la UNC es de aproximadamente dos millones de pesos. (Fuente: Argentina Investiga)

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