Los mares están quedando cada vez más vacíos, con las poblaciones de tiburones oceánicos que disminuyeron un 71% desde 1970, de acuerdo con una serie de estudios científicos.

Los científicos han sabido durante décadas que las especies de tiburones individuales están disminuyendo, pero un nuevo estudio basado en 57 conjuntos de datos globales subraya cuán dramáticamente han colapsado las poblaciones.

Cuando el biólogo marino Stuart Sandin se refiere a los tiburones, los describe como a una especie de “Jedis” del océano.

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“Son depredadores tremendos, nadadores rápidos y tienen sentidos asombrosos: pueden detectar cualquier perturbación en el océano desde una gran distancia”, como olores o pequeños cambios en las corrientes de agua, indicó.

Agregó que su capacidad para detectar rápidamente cualquier cosa fuera de la norma en su entorno les ayuda a encontrar presas en la inmensidad del océano abierto.

Pero también los hace especialmente vulnerables ante el aumento de la presión pesquera internacional, ya que las flotas mundiales se han duplicado desde 1950.

“Se tira un hilo de pescar en el océano abierto, y a menudo son los tiburones los que están allí primero, sean o no el objetivo principal”, indicó Sandin, quien trabaja en la Institución de Oceanografía Scripps.

A nivel mundial, la abundancia de tiburones y rayas oceánicas se redujo más del 70% entre 1970 y 2018, según un estudio publicado en la revista Nature.

Y 24 de las 31 especies de tiburones y rayas están amenazadas de extinción, mientras que tres especies (tiburones oceánicos de punta blanca, tiburones martillo festoneados y grandes tiburones martillo) se consideran en peligro crítico.

“Los últimos 50 años han sido bastante devastadores para las poblaciones mundiales de tiburones”, dijo Nathan Pacoureau, biólogo de la Universidad Simon Fraser en Canadá y coautor del estudio.

A veces los tiburones son capturados intencionalmente por las flotas pesqueras, pero más a menudo son capturados incidentalmente en el curso de la pesca de otras especies como el atún y el pez espada.

Los tiburones y las rayas son peces con esqueletos hechos de cartílago, no de hueso. A diferencia de la mayoría de los otros tipos de peces, generalmente tardan varios años en alcanzar la madurez sexual y producen menos crías.

“En términos de tiempo, se reproducen más como mamíferos, y eso los hace especialmente vulnerables”, continuó Pacoureau.

“Sus poblaciones no pueden reponerse tan rápidamente como muchos otros tipos de peces”.

Además de la pesca, otro factor perjudicial es el cambio climático y la contaminación, que pone en peligro la supervivencia de los tiburones.

“Cuando se eliminan los principales depredadores del océano, se impacta cada parte de la red alimentaria marina”, explicó Stuart Pimm, ecólogo de la Universidad de Duke, que no participó en el estudio.

“Los tiburones son como los leones, tigres y osos del mundo oceánico y ayudan a mantener el equilibrio del resto del ecosistema”. 

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