Un glaciar que había mantenido firme una pendiente de Alaska durante siglos se está derritiendo, liberando la tierra de debajo en lo que puede describirse como un deslizamiento de tierra en cámara lenta. Pero también existe la posibilidad de un verdadero deslizamiento de tierra que podría causar un devastador tsunami.

Esta cuestión se ha analizado en un estudio realizado por el equipo de Chunli Dai, de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos.

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La pendiente del fiordo Barry Arm en el Prince William Sound (un entrante del golfo de Alaska) se deslizó unos 120 metros de 2010 a 2017. El análisis de Dai y sus colegas incluye algunas de las primeras mediciones para cuantificar cómo está cayendo la pendiente allí.

Los deslizamientos en las laderas cercanas a los glaciares generalmente ocurren cuando el hielo glacial se derrite, un fenómeno que ocurre más deprisa en todo el mundo debido al cambio climático global. Los deslizamientos de tierra pueden provocar tsunamis al enviar bruscamente cantidades masivas de tierra y rocas a las masas de agua cercanas. Un deslizamiento de este tipo se produjo en 2017 en el oeste de Groenlandia, provocando un tsunami que mató a cuatro personas.

Los científicos estiman que un deslizamiento de tierra en el fiordo de Barry Arm podría ser unas ocho veces más grande que el de Groenlandia.

En el nuevo estudio, los investigadores utilizaron datos satelitales para medir y vigilar el tamaño del glaciar que ha cubierto la ladera del Barry Arm, y para medir la cantidad de tierra que ya ha sido desplazada, algo directamente relacionado con el derretimiento del glaciar de Barry Arm.

Los datos muestran que, de 1954 a 2006, el glaciar Barry adelgazó menos de un metro por año. Pero después de 2006, el derretimiento aumentó rápidamente, de modo que el glaciar pasó a adelgazar unos 40 metros por año. De 2010 a 2017, el glaciar se ha retirado de una parte notable del terreno.

Los resultados de la investigación indican que si toda la pendiente se derrumbara de una vez, el tsunami podría llegar a las comunidades humanas de la zona, que son el hogar de cientos de residentes y visitantes, incluyendo pescadores y turistas. Además de dañar infraestructuras, el tsunami podría amenazar las vidas de las personas.

La masa de agua en movimiento podría generar olas de hasta 10 metros de altura en la cercana ciudad de Whittier. El tsunami podría interrumpir el servicio de fibra óptica a zonas de Alaska. También hay que tener en cuenta que en los sedimentos del Prince William Sound reposa, relativamente aislado, petróleo de la marea negra provocada por el accidente del buque petrolero Exxon Valdez de 1989. Esto significa que es posible que un tsunami pueda enviar ese petróleo de vuelta al medioambiente. (Fuente: NCYT de Amazings)

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