Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) confirmaron que la degradación inducida por el ser humano afecta considerablemente a los arrecifes coralinos, uno de los ecosistemas más diversos, complejos y frágiles de la Tierra.

Debido a ello,Rodolfo Silva Casarín, investigador del Instituto de Ingeniería (II) de la UNAM, y sus estudiantes, simulan en el laboratorio algunos procesos hidrodinámicos para ayudar a su restauración.

Aunque los arrecifes de coral ocupan menos de 0.1 por ciento de la superficie total de los océanos, son el hábitat de 25 por ciento de las especies marinas, incluidos peces, moluscos, gusanos, crustáceos, equinodermos y esponjas, entre otras.

Detalló que por su situación estratégica entre la costa y el mar abierto, estas estructuras subacuáticas hechas del carbonato de calcio que secretan los corales sirven de barrera que protege a los manglares y las praderas de hierbas marinas contra los embates del oleaje; a su vez, resguardan al arrecife contra la sedimentación y sirven como áreas de reproducción y crianza para numerosas especies que forman parte de este ecosistema.

“Disipan mucha energía en condiciones normales y de tormenta, se convierten en un protector -cuando hay pastos marinos aledaños- para las playas, lagunas con vegetación y humedales. También pueden proteger intereses humanos como poblaciones y desarrollos turísticos”, afirmó Silva Casarín.

El especialista señaló la importancia de conservar los distintos ecosistemas asentados alrededor de los arrecifes coralinos, ya que si se quiere mantener estas estructuras se deben procurar los pastos marinos, las dunas y los manglares para regularizar la salud de los sistemas de coral.

Detalló que cuando son dañados por el encallamiento de una embarcación o por una enfermedad y no han llegado a punto de destrucción de no retorno, se pueden hacer labores de restauración biológica.

“En el laboratorio del II utilizamos instalaciones en donde se reproduce la dinámica del sedimento de los arrecifes y todas las propiedades físicas que están en torno a él, la resistencia que tiene el arrecife al choque de las olas del mar. En un canal de 20 metros de largo generamos oleaje y viento en condiciones controladas, y podemos ver el efecto de un huracán en el agua”, comentó.

Los arrecifes de coral son ecosistemas frágiles, en parte porque son sensibles a cambios de temperatura del agua.

También están en peligro por el cambio climático provocado por los gases de efecto invernadero, acumulación de plásticos y desechos marinos, la acidificación de los océanos por la actividad costera que incluye la pesca con explosivos, pesca con cianuro para acuarios, utilización excesiva de los recursos de los arrecifes, y usos perjudiciales de la tierra, incluyendo residuos agrícolas y urbanos.

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