Microsoft lleva tiempo trabajando en volver al mundo de los smartphones, donde su sistema operativo, Windows Phone, no pudo competir contra el dominio de Android y lo exclusivo del iPhone. Si lo que han demostrado recientemente en vídeo es viable, pronto podríamos estar usando el Windows 10 de ordenador en los teléfonos móviles más potentes.

No es la primera vez que se lleva una versión del Windows ‘de toda la vida’ a dispositivos móviles. Microsoft ya lo hizo con Windows RT, una versión adaptada pero muy limitada, hasta el punto de que no podía usar las aplicaciones Win32, esto es, los programas de toda la vida.

Este es el gran punto fuerte de esta adaptación de Windows 10: que los programas se adaptarían a la arquitectura ARM de los procesadores móviles Snapdragon sin que los responsables de los programas hagan ningún cambio.

De este modo, todo el legado de programas de Windows funcionaría en este nuevo tipo de procesador, que está al alza y que, según muchos expertos, pueden empezar a entrar en el mundo de los ordenadores dentro de poco.

Esto es lo realmente importante aquí: usar Windows 10 en un móvil no es práctico del todo, porque muchos programas no están adaptados a pantallas táctiles ni tan pequeñas. Sin embargo, sería muy beneficioso que se pudieran integrar los procesadores ARM, que consumen menos y cada vez tienen más potentes, en las gamas bajas o medias de ordenadores. A su vez, permitiría que algunos tablets pudieran incluso usarse como ordenadores con conectarlos a una pantalla.

Los procesadores ARM podrían ser el futuro de la computación. Los procesadores de ordenador que usamos actualmente y que dependen de la microarquitectura x86 dependen solo de Intel y AMD. Por contraste, ARM está más descentralizado y ha avanzado mucho más rápido. Al haberse desarrollado, además, en el territorio móvil, se han hecho pensando en su rendimiento y su bajo consumo.

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