Microsoft lanzó este 10 de noviembre su nueva generación de consolas de videojuegos, la Xbox Series S y la Xbox Series X, esto con la mira puesta en conquistar a los gamers, ¿qué podemos esperar de esta nueva apuesta? Forbes México pudo probar una de las dos alternativas que la compañía está presentando.

La espera ha terminado. Siete años después de haber mostrado al mundo su Xbox One, el gigante tecnológico Microsoft presentó su nueva generación de consolas de videojuegos con las que buscará ganar el corazón gamer del mundo.

Su as bajo la manga son las nuevas Xbox Series X y Xbox Series S, consolas con las que la firma estadounidense pretende llevar a los jugadores a vivir nuevas experiencias a la hora de disfrutar cada uno de sus títulos favoritos.

¿Qué podemos esperar entonces de estas recientes apuestas? Se ha probado una de estas dos innovaciones: la Xbox Series S, una consola que bien se podría definir como una pequeña gigante.

Y es que con apenas 1.9 kilogramos de peso total y 27.5 centímetros de largo por 15.1 centímetros de ancho, esta es la consola de videojuegos más pequeña que la firma fundada por Bill Gates ha lanzado en toda su historia, impactando este tamaño al usuario desde el momento en que abre su caja, en la cual, además de la Xbox, también viene un cable HDMI, un control con baterías y un cable para conectar a la luz.

El exterior

Su diseño no es cuadrado, como lo eran las consolas anteriores de la compañía, sino que es rectangular, teniendo un grosor de apenas 6.5 centímetros que permite a las personas, literalmente, tomar el dispositivo en sus manos y transportarlo más fácilmente.

La imagen de la Xbox Series S, casi toda de color blanco, es bastante sobria, ya que al mirarla de frente únicamente incorpora el botón X de la consola para encenderse, esto en la parte superior derecha, además de un puerto usb en la parte inferior izquierda que está acompañado por un muy pequeño botón más de conexión.

Asimismo, en la parte de arriba del dispositivo, se puede encontrar una pieza circular negra porosa, visualmente muy llamativa, que sirve para que el ventilador que tiene en su interior pueda desempeñar mejor su labor de mantener en un buen nivel de temperatura a la consola.

Cabe señalar que esta nueva Xbox puede ser colocada por el usuario tanto de manera horizontal como vertical, dependiendo del espacio en que la pretendan poner, ya que de ambas formas funciona de manera adecuada.

Respecto al nuevo control, que puede funcionar para las dos nuevas consolas de Microsoft, es importante señalar que cuenta con mayor ergonomía, al incorporar en la zona de agarre una rugosidad que permite a los usuarios el poder usarlo de mejor manera.

Además, es importante señalar que agrega un nuevo boton a los ya conocidos, justo en el centro, que ayudará a los gamers a poder realizar capturas de sus partidas de manera más sencilla, para que puedan compartirlas en sus redes sociales.

El interior

Respecto a las capacidades internas de la nueva Xbox Series S es importante señalar, en el tema de desempeño, que cuenta con una CPU con procesador de 8 núcleos a 3.6 Ghz, personalizada con microarquitectura AMD Zen 2 y fotolitografía de 7 nm, características prácticamente iguales a las que tiene su hermana mayor, la Xbox Series X.

Por otro lado, su GPU está integrado por un procesador gráfico personalizado con 20 unidades de cálculo a 1.565 Ghz, además de una microarquitectura con AMD RDNA 2 y 4 TFLOPS. Asimismo, su memoria es de 10 GB GDDR6, con bus de 128 bits.

También vale la pena destacar que la consola viene equipada con un almacenamiento interno de 512 GB con interfaz NVMe, además de una de las cosas más significativas hasta el momento, que es que no cuenta con una unidad lectora de discos, por lo que todos sus juegos deben ser descargados.

Para poder potenciar esta alternativa, el Xbox Series S tiene en su interior con una conexión de ancho de banda que es hasta 40 veces más rápida que la de su predecesora, la Xbox One, lo que ayuda a que los tiempos de descarga de los juegos puedan ser mucho más rápidos.

Finalmente, respecto a la fortaleza de resolución de la consola, es importante destacar que si viene no fue creada para ofrecer un 4K nativo, sí tiene la capacidad de reproducir juegos con una resolución de 1440p, además de que el dispositivo puede reescalar muy bien el contenido en pantallas de televisión que son efectivamente de 4K.

Una apuesta pequeña, económica y satisfactoria

Hay quienes pudieran pensar que al ser una consola mucho más económica que su hermana mayor, la Xbox Series S tendría alcances mucho más reducidos que la Xbox Series X, sin embargo, esa es definitivamente una percepción equivocada.

La pequeña consola de Microsoft cuenta con capacidades bastantes buenas, tanto en desempeño como en resolución al pasar al menos una semana jugando títulos como PES 2020, Madden 20 y F1 2019, los cuales funcionaron perfectamente bien en el dispositivo y ofrecieron una resolución mucho más alta a la de la pasada Xbox One.

Por otro lado, una apuesta muy interesante y, al menos desde nuestra perspectiva, positiva, es el hecho de que la consola ya no cuenta con un lector de discos, lo que permite aprovechar de muy buena manera alternativas como Xbox Game Pass, que ofrece a los jugadores un catálogo grande de buenos títulos.

A esto hay que agregar que el hecho de que el catálogo en línea de Xbox ofrece muchísimos títulos añejos, que son mucho más fáciles de conseguir por esta vía y que permiten aprovechar muy bien la retrocompatibilidad de juegos que está presente en esta nueva generación de consolas y que puede llegar a disfrutarse bastante.

Sin embargo, a pesar de estas fortalezas de la consola, también existen cosas que consideramos podrían mejorarse. La primera de ellas es que la Xbox Series S cuenta con un capacidad de almacenamiento de juegos, 512 Gb, bastante reducida que eventualmente puede llevar a los jugadores a tener que recurrir a la vieja práctica de borrar juegos para poder instalar nuevos.

Es verdad que la consola cuenta en su parte de atrás con una ranura para tarjeta de 1Tb que ayudará a los jugadores a esquivar este problema, sin embargo, el tema representará para ellos un nuevo gasto que no todos querrán cubrir.

Asimismo, es importante señalar que el control inalámbrico de esta nueva generación de consolas de Microsoft sigue, al igual que en las anteriores, requiriendo para su uso de baterías, lo que implica un gasto más para los gamers. Quizás pudiera ser tiempo ya de que esto cambie.

Pero a pesar de estos puntos negativos, vale la pena señalar que el desempeño de la pequeña consola Xbox Series S es positivo, por lo que puede ser una buena alternativa para que aquellos que quieren cuanto antes subirse a la nueva ola que viene sin que su bolsillo sufra tanto, ya que su versión más económica estará disponible en 8,499 pesos.

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