Podría afirmarse que la mayor parte de los mexicanos esperan la ansiada cuarta transformación ofrecida por Andrés Manuel López Obrador. Y en efecto, existen serias posibilidades de que puedan verificarse a corto plazo los cambios prometidos por el presidente electo. Cuando menos aquellos compromisos menos complicados y que no tienen que ver con grandes inversiones o con soluciones técnicas, ambientales y jurídicas.

De entrada, los esfuerzos que promueve para llevar la austeridad a todas las instituciones públicas, ya están empezando a notarse. La disminución de gastos en el Senado es la prueba. Y han aparecido otros anuncios, como el del Poder Judicial de hace pocas semanas, enfocados a una reducción presupuestal a partir de que el tabasqueño ocupe la primera magistratura federal.

En el caso de la corrupción e impunidad, y la oferta para terminar con esos insanos fenómenos, esto podrá realizarse, siempre y cuando la medida se realice de arriba abajo y que permee en todas las direcciones del organigrama.

De esa manera, los ahorros sumados y canalizados a un cambio integral de la política social, pueden provocar importantes crecimientos de la confianza ciudadana, de progreso económico regional, y por qué no, hasta de una mayor tranquilidad y estabilidad de las familias mexicanas.

Y quizá el segmento que primero notará esa transformación, sea el de los adultos mayores que verán duplicada su pensión actual en el programa 65 y más. Y si el programa es llevado a la pensión universal, aunque como se avisó ayer, será a partir de los 68 años, la cuarta transformación será vivida primero por el 10% de la población total que asciende a 123 millones de habitantes. Con ello alcanzaría a alrededor de 14 millones de mexicanos al terminar el sexenio lopezobradorista.

Según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO), Veracruz está llegando a los 8.2 millones de habitantes en este año.  Y de esa cifra, el diez por ciento es de adultos mayores.

Llama la atención el anuncio de Manuel Huerta Ladrón de Guevara—el futuro coordinador de los programas federales en Veracruz—en el sentido de que, entrando el nuevo gobierno, llevarán a cabo el censo casa por casa para la Instalación de los Programas Integrales de Desarrollo para el Bienestar. Esto significaría que el próximo año sería para enviar a un ejército de cuando menos mil encuestadores para llevarlo a cabo, y poder ofrecer los programas a los beneficiarios a partir del segundo semestre.

Sólo así, censando y entregando programas y apoyos en paralelo, podríamos pensar en ver esa cuarta transformación desde el primer año de gestión, la cual debe empezar porque los mexicanos sientan un verdadero cambio en su economía personal, en sus hogares y en la tranquilidad social.

Estos mexicanos del año 2019 serían los primeros en comprobar que la cuarta transformación sí es posible. Y que Andrés Manuel es un estadista del tamaño de Juárez o de Cárdenas, como él desea demostrar.

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