El cadáver en reposo del líder comunista de China, Mao Zedong, recibe cientos de visitas en menos de cinco horas, en su mayoría son personas que pasan los 50 años de edad y que vivieron su gobierno, y pocos son jóvenes y extranjeros que  lo visitan por la idealización de lo que fue.

“Para las personas mayores, Mao es un dios”, afirma Mu Hao, estudiante de español por la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing (BFSU, por sus siglas en ingles), mientras que para los jóvenes de su generación, se trata de un político más.

“Para mis parientes viejos, Mao es casi un Dios, es más, dicen que nevó en mi pueblo natal (Yunnan, una zona subtropical) el año en que murió, esto es lo que me contó mi abuela, pero me parece una cosa loca e incluso tonta” explica.

Tanto él como sus compañeros lo ven como un personaje “controversial”, ya que consideran que cometió errores como la Revolución Cultural, “se dice que sus acciones fueron 70 por ciento buenas, y 30 por ciento erróneas, y yo estoy de acuerdo con esto, aunque la poesía de Mao Zedong es genial”, subrayó.

El memorial que abre sus puertas de manera gratuita, de 08:00 a 11:00 de la mañana, de martes a domingo, reúne a ambos bandos en filas que llegan a rodear la edificación durante el tiempo que está abierto.

Entre las personas que ven a Mao como el símbolo de la creación de la República Popular China se encuentra el profesor de español Chang Fuliang, quien es hijo de campesinos y durante sus primero años de vida también trabajó en los campos.

El profesor de 54 años piensa que Zedong construyó las bases para el crecimiento “agigantado” que vive en la actualidad el país asiático, sin embargo, considera que los jóvenes al no haber vivido el cambio y solo adquirir el conocimiento por lecturas, no entienden los pasos que se tuvieron que realizar para encontrarse en este punto.

“Los jóvenes conocen la época de Mao solo por lecturas, el problema es que nuestra historia ha sido reformada, y está escrita de otro manera; lo que leen los jóvenes no es una historia exacta de lo que pasó, y no la leen con un punto de vista de aquella época, para entenderla, hay que colocarnos en su tiempo y entender por lo que se estaba pasando”, explicó.

En el mausoleo se percatan las opiniones sobre el histórico líder chino, algunos adquieren flores blancas para colocarlas como ofrenda frente a la estatua de Mao, quien aparece sentado, y en su espalda resalta un mural con las imágenes de los lideres revolucionarios Liu Shaoqi, Zhou Enlai y Zhou De.

Mientras se camina hacia el “pasillo de respeto”, solo se escuchan los rezos y palabras de agradecimiento en un ligero susurro entre los espectadores, que se confunden con el sonar de las pisadas.

Al fondo hay una habitación de vidrio, con dos guardias que cuidan el ataúd que contiene el cuerpo de Mao, donde yace con su uniforme verde y en su regazo la bandera comunista.

Frente a esta imagen, las personas mayores buscan quedarse más tiempo para observar el cuerpo de su líder, pero los guardias fuera de la habitación piden que sigan caminando, otros mientras tanto lloran o rezan.

La visita que dura menos de 15 minutos y prohibe tomar fotos, impresiona a todos los presentes y a pesar de no haber vivido en “la época de Mao”, la expresión de asombro los invade, opina Chang Fuliang, pues ha pesar de dividir opiniones, no deja de ser una parte importante de la historia de China, y esto se reconoce entre todas sus generaciones.

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