Esta puede ser la peor semana del presidente de la república en sus primeros seis meses de gobierno. Dos hechos inesperados llegaron a descomponerle el escenario a Andrés Manuel López Obrador.
Primero, la publicación periodística en España sobre la adquisición millonaria de medicamentos que el gobierno central y varios gobiernos estatales afines han contratado a empresas farmacéuticas propiedad de la familia de un súper delegado federal y fallido excandidato de MORENA al gobierno de Jalisco.
Segundo hecho, la sorpresiva renuncia del director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), acusando insanas injerencias de corte neoliberal practicadas por funcionarios de la secretaría de hacienda.
En el caso de la acusación relativa a los medicamentos, donde se involucra a Veracruz y al gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, fue el propio mandatario nacional quien ayer mismo volvió a sacar el discurso de la honestidad del gobernante veracruzano.
Respecto a la renuncia de Germán Martínez Cázares a la dirección del IMSS, el ahora exfuncionario recibió de inmediato el respaldo de varios políticos importantes. AMLO dijo escuetamente más tarde que ya estaba enterado de las inconformidades del director, y que, además, ya tenía al sustituto, sin dar el nombre.
Pero la credibilidad de un presidente no puede sustentarse solo con expresiones, con decretos o con dichos que se van desgastando. En realidad, estas dos eventualidades relacionadas con la salud de los mexicanos, y que ocurren en el primer círculo lopezobradorista, requieren de un manejo más serio y eficaz.
Con lo ocurrido, debe entenderse que los procesos transformadores de la 4T no gozan de cabal salud. Tanto Cuitláhuac como Germán, no pueden ser acusados de deshonestos. Pero la simple honestidad está chocando con las necesidades políticas, o se está subordinando a ellas.
Con que venga a Veracruz el presidente a decir que no pasa nada, y que todo va bien, no va a resolver un problema de fondo, que tiene que ver con descuido, ineficacia y falta de sensibilidad para gobernar. La gente que hace un año apoyó la causa morenista se está decepcionando y piensa en otras opciones. Y por otro lado, debe preguntarse qué habrá en la cabeza de Cuitláhuac, quien a pesar de las constantes pifias referidas por la población, recibe reiteradas muestras de apoyo. ¿Tratará de mejorar, o ya se convenció de que va de maravillas, aunque se le esté cayendo el estado?
La salida de Germán Martínez del IMSS por evidentes y perniciosas intromisiones de la SHCP, solo fue una demostración de congruencia. El hombre no va asumir culpas por irresponsabilidades de otros. Recuérdese su paso de siete meses en la Secretaría de la Función Pública con Felipe Calderón. En septiembre de 2007 ofreció una entrevista a La Jornada, en la que desveló las acusaciones, auditorías y resultados de investigación de las principales irregularidades de empresarios familiares de Martha Sahagún y otros exfuncionarios de Vicente Fox.
Como Calderón quería retener la presidencia para el PAN, desdeñó el trabajo de su colaborador, y pocos días después, el secretario renunció o fue obligado a renunciar para irse a buscar la dirigencia del entonces partido oficial.
Circunstancias distintas las de Cuitláhuac y Germán. Se demuestra que la política no se lleva mucho con la honestidad. El gobernador veracruzano es honesto, pero no sabe dar resultados. El exdirector del IMSS es honesto también, pero este último está chocando con los ajustes y recortes salvajes de hacienda, para asegurar la bolsa de recursos que Andrés Manuel necesita para sus programas asistencialistas y proyectos como Santa Lucía, Dos Bocas y el Tren Maya.
Diferencias también en las lecturas políticas. El mandatario veracruzano vive en la autocomplacencia y cree que la palabra generosa de AMLO lo salvará eternamente, lo cual es un grave error.
Germán Martínez se enteró de la falta de atención al hombre que se infartó y falleció anteayer esperando turno médico en la sala de emergencias del IMSS en Guanajuato. Supo de inmediato que esas graves fallas burocráticas le serán adjudicadas a él solamente, y no a los recortadores de presupuesto de hacienda, y por ello el michoacano prefirió salir decorosamente.
La cuarta transformación debe conducirse por firmes y rectas vías. A ningún lado llegará dando vueltas y cruzando arenas movedizas o pantanos insalubres.







