La genialidad de Leonardo Da Vinci ha alcanzado un punto tan importante en la historia que a 500 años de su muerte, la ciencia sigue interesada en descifrar un poco de lo que acontecía en su privilegiado y creativo cerebro. Pero a pesar de que mucho se ha estudiado y escrito sobre él, las investigaciones apuntan a que aún no conocemos nada del hombre que en vida destacó como artista, científico, arquitecto e inventor. 

Sobre la forma en que vivió el ícono del Renacimiento, Marco Catani y Paolo Mazzarello han publicado un nuevo estudio en el que se afirma que, basándose en distintas pruebas y sobre todo en el trabajo de Giorgio Vasari, su primer biógrafo, Da Vinci habría padecido trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y dislexia. 

Con la investigación publicada en la revista de neurología Brain, los autores afirman que esta condición psiquiátrica fue determinante para la vida y producción de Da Vinci pues lo hacía dedicar más tiempo a pensar que a realizar y concluir proyectos, además de que le impedía centrarse en una labor a la vez o por un tiempo prolongado de tiempo; comportamiento que lo habría acompañado desde la infancia. 

Aunque el déficit de atención y la hiperactividad también fomentaron la curiosidad y la disposición de Leonardo para aprender sobre múltiples temas y disciplinas, esto también lo habría llevado a una lucha constante para obtener resultados concretos, destaca la publicación. 

En el aprendizaje habría tenido una gran competencia si no hubiera sido tan inestable. SE dispuso a aprender muchas cosas y luego, después de haberlas comenzado, las abandonó.G

Estas dificultades habrían marcado no sólo la producción artística de Leonardo sino su vida entera pues no fue hasta los 26 años cuando logró separarse de su maestro, el pintor y escultor Andrea Verrocchio, y comenzó a trabajar por su cuenta en encargos que en ocasiones no conseguía entregar a tiempo o simplemente nunca comenzaba. 

El 10 de enero de 1478, Leonardo recibió su primer encargo como pintor independiente para hacer un retablo que se colgaría en la Capilla de San Bernardo. Para la tarea, recibió un anticipo en efectivo de 25 florines, pero nunca entregó el trabajo. 

Catani y Mazzarello afirman en su investigación que Da Vici perdió credibilidad como pintor independiente y a causa de ello cada vez recibió menos encargos, lo que podría haberle ocasionado frustración y una sensación de fracaso. 

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