En su conferencia mañanera del viernes, el presidente de la república soltó una frase que puede convertirse en boomerang en el momento en que en su calidad de jefe del ejecutivo federal y líder moral de MORENA decida evaluar y castigar a los numerosos funcionarios y actores políticos de su 4T que no están cumpliendo cabalmente con la sociedad y con sus atribuciones legales.

Y justamente lo más malo de esa expresión es que López Obrador la hubiera aplicado haciendo una mala comparación con Veracruz, entidad federativa donde el gobernador y la mayoría de integrantes de los tres poderes no muestran un papel que pueda considerarse como decoroso y con apego a la ley. 

El mandatario nacional le contestó ese día a un periodista de Guanajuato, un estado que, como Veracruz, sufre alta inquietud social por las crudas estadísticas sobre la criminalidad en todas sus vertientes. En respuesta, AMLO se refirió al fiscal de ese estado, señalando su inoperancia y criticando la decisión de mantener por varios años a ese tipo de servidores públicos. Pero agregó lo siguiente: 

“Si fuese gerente de una empresa, con esos resultados ya lo hubieran corrido, hablando en plata, más si se trata de un asunto tan delicado como es la seguridad pública, donde está de por medio la vida de la gente. Eso es lo que yo puedo opinar”.

Y remató complaciente: “Hay un ejemplo que ayuda a entender estas cosas: Veracruz, había un fiscal así, porque inventaron que había que nombrar a fiscales y mantenerlos por 12, 15 años. Eso se debe de revisar”. 

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Lo que aquí se nota es que López Obrador tiene un cristal empañado desde donde ve a Veracruz y a su gobernador. De esto ha dado innumerables muestras en las ocasiones en que sin más prueba que su fe, asegura que Cuitláhuac García es un gobernador honrado, situación que ha reiterado más de diez veces. El problema es que la gente no opina igual y los resultados de este gobierno no se ven por ningún lado, y la inacción u omisión, también es corrupción. Ejemplos hay muchos.

El principal programa de gobierno, o cuando menos el que desde el palacio de gobierno, publicitan como si fuera local, es el de la vacunación contra el Covid-19, donde por falta de otro tipo de resultados, se ha publicitado desde la llegada del biológico en los aviones, hasta las propias acciones masivas de vacunación.

Si nos vamos a las obras públicas, las pocas que sí se han hecho, son con inversiones menores. Lo mismo sucede con los reducidos programas sociales, la protección del medio ambiente, la producción del campo o las acciones para el desarrollo económico y la creación o mantenimiento de empleo. Los secretarios de despacho se han dedicado a cobrar sus emolumentos, a manejar a discreción sus redes sociales y a actuar con mucha irresponsabilidad, con el obsecuente aplauso de su jefe.

Y sobre el tema de la inseguridad en el territorio veracruzano, no son pocos los actores de la sociedad que han demandado una firme intervención de las autoridades de seguridad pública y de la fiscalía general, al mando de Hugo Gutiérrez Maldonado y Verónica Hernández Giadans, respectivamente. Feminicidios y desapariciones de mujeres, de hombres y jóvenes, ocurren como nunca antes, junto a secuestros, cobros de piso, delitos menores, balaceras y asesinatos masivos, hasta ahora sin resolver. 

Como dice el presidente, si el gobernador y sus funcionarios fueran gerentes, con esos resultados, ya los hubieran corrido. Pero tienen al amigo Andrés Manuel que todo les perdona. 

López Obrador solo ve los defectos en los demás, pero no observa la de los suyos.

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