El 27 de agosto de 2014, la SCT dio el banderazo de inicio de la autopista Laguna Verde-Gutiérrez Zamora en el estado de Veracruz. Ese mismo día la dependencia federal anunció que la vía de comunicación empezaría a operar en agosto de 2017. Pero esto no ha sido posible porque después de cuatro años, los trabajos siguen en proceso en el tramo que inicia en la planta nucleoeléctrica y que termina en la ciudad de San Rafael.

En mayo de este año el presidente López Obrador visitó San Rafael para destrabar un problema de esa autopista, relacionado con inundaciones a terrenos de cultivo, ocasionados por obras deficientes. Ahí expreso que por fin se concluiría la obra carretera antes de finalizar el año. Pero lo que nadie le informó a AMLO es que en el tramo Laguna Verde-San Rafael hay varios kilómetros de obra muy retrasados por temas de negociaciones y trabajos pendientes.

El mayo de 2018 el presidente Peña Nieto inauguró los primeros 48 kilómetros que van de San Rafael hasta el poblado de Totomoxtle, en el municipio de Gutiérrez Zamora, quedando pendiente desde esa fecha, la entrega de los 81 kilómetros restantes, trayecto que cruza los municipios de Alto Lucero, Vega de Alatorre, Nautla y el propio San Rafael.

La extensión de 129 kilómetros de la ruta está a cargo de una concesionaria que preside Mota-Engil, la empresa portuguesa que construye la autopista. Del costo total de la obra (4,640.1 millones de pesos), el gobierno de la república aportó 827 millones de pesos a través del Fondo Nacional de Infraestructura. 

El avance oficial se reporta en 95%. Y la concesión por treinta años concluye el 30 de julio de 2044. Pero las obras que se observan en campo, en el tramo que llega a Laguna Verde, difícilmente permitirían su conclusión este año, sobre todo en terrenos con problema legal en las cercanías de Vega de Alatorre.

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Siete años han pasado desde que empezó la construcción, para una obra que vincularía al centro del estado con el norte y con la red carretera hasta Tampico y Monterrey. Ojalá y la autopista pueda ser inaugurada pronto para poder ser incluida en el cuarto informe de gobierno de AMLO. La población seguirá esperando la conclusión de una importante obra carretera que es vital para la comunicación moderna y fluida del norte de Veracruz y cuyo trazo comienza exactamente frente a la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde. 

Pero parece que la región no tiene suerte con el gobierno federal. La Comisión Federal de Electricidad jamás puso al cien por ciento las rutas de evacuación que ofreció junto a mejores tarifas de electricidad para los pobladores de la zona de influencia. Si ocurriera una emergencia en la planta, miles de pobladores no tendrían los caminos de desfogue rápido, contemplados en el Programa Emergente Radiológico Externo (PERE). Caminos rurales en buenas condiciones que se prometieron a los habitantes de Alto Lucero, Actopan y demás municipios.  

De esos compromisos añejos ya pasaron varias décadas sin avance real y sólo aplicando mejoralitos temporales. La gente reclama que con ese acuerdo oficial y con tarifas justas de luz, no ha cumplido ninguno de los gobiernos desde la inauguración de la planta.

Los avances constructivos del tramo Laguna Verde- San Rafael no se conocen a detalle. ¿Será que la SCT y Mota Engil puedan terminar este año, como prometió el presidente López Obrador, o los veracruzanos y los viajeros del país seguirán esperando la terminación completa de la autopista para tiempos futuros? 

Los siete años de una programación carretera se cumplen el 27 de agosto próximo, pero los meses pasan volando junto a las promesas y los discursos encendidos.

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