Desde hace tres años el periódico El Universal se ha convertido en uno de los baluartes informativos más detestables del presidente López Obrador. Las mañaneras del palacio nacional dan frecuente oportunidad de constatar ese malestar del mandatario mexicano en contra del influyente medio de comunicación.

El ejecutivo federal ha acusado que el periódico miente o exagera en las noticias, debido a que su gobierno ha reducido al mínimo los grandes apoyos presupuestales que antes se destinaban a la costosa difusión de las noticias del gobierno de la república. 

Ayer uno de los más destacados periodistas de ese medio publicó la columna “AMLO y Monreal, ¿un camino que se bifurca?”. Salvador García Soto expresó entre otras cosas, lo siguiente: “Esa dupla política, que impulsaron juntos el crecimiento y consolidación de dos partidos, primero del PRD y luego de MORENA, hoy está a punto de la ruptura. La lealtad y cercanía que Monreal le ha profesado a López Obrador, no fueron suficientes para que el presidente se molestara y le reclamara al zacatecano una supuesta traición en las pasadas elecciones del 6 de junio, luego de que el grupo más radical de Morena, encabezado por la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, acusaran al senador de ser el responsable de sus vergonzosas derrotas en la Ciudad de México, donde perdieron 11 alcaldías”. Después enumera varios desencuentros entre ellos que, a su consideración, llevarían a quitarle el control del Senado de la República, augurando el alejamiento mayor de Monreal. “Y ahí sí veríamos, qué sucede, dice el político”, concluye el analista.

Y es que López Obrador parece estar jugando la sucesión sólo con dos cartas muy vistas, siguiendo su típico estilo dual: Sheinbaum y Marcelo Ebrard. Entonces lo que muchos podrían suponer es que el exgobernador de Zacatecas no quiera terminar sus días arrumbado como objeto inservible y obsoleto en el senado. Será que busca algo como la Secretaría de Gobernación, o es que ya está construyendo su propia plataforma, como varios sugieren.

Pero antes de esa elección, los estrategas obradoristas habían destruido al Partido fuerza por México, vinculado al monrealismo, partido que habían inflado artificialmente y que, por razones entonces desconocidas, pero ahora comprensibles, hicieron perder ruidosamente el 6 de junio en todo el país, al punto de eliminarlo de los grandes escenarios políticos a corto plazo. 

La historia nacional cuenta que durante la dictadura del general Porfirio Díaz, este usaba una frase de la provincia para describir actitudes de chantaje o de traición, que le llevaban a dar a los inconformes, mejores puestos, o prebendas, o permisos para hacer negocios al amparo del poder. Esa frase era y es bastante elocuente: “¡Ese gallo quiere maiz!”, murmuraba socarronamente el héroe oaxaqueño entre las paredes del palacio.

 ¿Habrá suficiente maíz y ganas de alimentar a semejante ejemplar? ¿O dejará que la ambiciosa ave vuele en busca de mejores horizontes?

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