Tal cual la Covid-19 ataca de manera más feroz los cuerpos debilitados por otra enfermedad, la crisis derivada de la pandemia lo ha hecho con las personas que ya eran repelidas del mercado laboral por su condición de género, clase o edad.

Un estudio del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) señala que quienes viven en zonas pobres fueron todavía más excluidos en esta crisis, más mujeres fueron despedidas u orilladas a renunciar porque se encargan también del trabajo de cuidados y a más hombres los rechazaron por los años que tienen.

Este miércoles, Marcelo Delajara, director de Crecimiento Económico y Mercado Laboral del CEEY, presentó la quinta edición del Boletín de movilidad social en el mercado de trabajo. El documento destaca que 600,000 personas “se agregaron a la población excluida desde el primer trimestre de 2020. Así, esta alcanzó a 7.7 millones en el primer trimestre de 2021”.

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Otro de los hallazgos es que la falta de formación y capacitación profesional ha sido otro de los principales factores que empleadores y empleadoras tomaron en cuenta durante esta crisis para elegir a quién despedir.

“Las políticas de inclusión laboral de las mujeres, como las relacionadas con los sistemas de cuidados y la equidad laboral, son prioritarias”, dijo Marcelo Delajara. También aquéllas que mejoren la capacitación y actualización en el uso de las tecnologías a mujeres y personas adultas mayores, principalmente.

“Antes de la pandemia, 29 mujeres por cada hombre eran excluidas de mercado laboral debido a los estereotipos de género. Esta cifra subió a 32 mujeres por cada hombre”, subrayó Marcelo Delajara.

“El boletín muestra cómo las mujeres hemos amortiguado el golpe de la pandemia en tantos sentidos”, señaló la periodista especializada en asuntos económicos Isabella Cota. Junto con David Kaplan, economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), comentó los resultados de esta investigación.

Ellas, los cuidados; ellos, la edad

Desde el inicio, la creación del boletín tuvo como motivación conocer cómo la trayectoria laboral de las personas se refleja en su movilidad social. Es decir, si pueden salir de una clase social baja y pasar a una con mejores condiciones.

Para ello, han acudido con los grupos que consideran “excluidos del mercado laboral”. Es decir, aquellas personas que están clasificadas oficialmente como disponibles para trabajar, pero que no necesariamente lo hacen, incluso quizá no están buscando un empleo porque ya perdieron la esperanza de encontrarlo, pero sí quieren laborar.

Por otro lado, las personas que de plano no están disponibles para otro trabajo, porque ya tienen uno no es remunerado, que es cuidar de otras personas. Este grupo está conformado en 85% por mujeres.

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