Marcela Álvarez Mardones**
El sector financiero no sólo debe canalizar inversiones hacia actividades bajas en carbono y resilientes al clima, sino también gestionar los riesgos que el cambio climático representa para las operaciones de los distintos actores, inversionistas institucionales y emisores.
“Menos promesas, más acción” es el lema de la próxima cumbre del cambio climático que se celebrará en Belém, Brasil, COP30. Es un llamado a establecer metas más estrictas para la descarbonización, a aumentar la escala, buscar transformaciones profundas y movilizar recursos financieros para la implementación. La reunión es trascendental, además, porque este año los países deben presentar la actualización de sus metas de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero o Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDCs).
En efecto, cada vez es más evidente que la acción climática requiere de un papel protagónico del sistema financiero. Este sector no sólo debe canalizar inversiones hacia actividades bajas en carbono y resilientes al clima, sino también gestionar los riesgos que el cambio climático representa para las operaciones de los distintos actores, inversionistas institucionales y emisores. El mandato del Artículo 2 del Acuerdo de París es claro: alinear los flujos financieros hacia una economía baja en carbono y resiliente. El reto es convertir ese compromiso en acciones tangibles.
En 2022, surgió la Iniciativa de Divulgación de Activos Climáticos de América Latina (LACADI I), impulsada en Colombia, México y Perú. Su objetivo: promover la integración de los riesgos y oportunidades climáticas en las decisiones financieras mediante la generación de información y el fortalecimiento de capacidades de inversionistas institucionales en los tres países.
En 2024 nació LACADI II que amplía su alcance, incorporando no sólo a inversionistas institucionales, sino también a empresas públicas del sector real, con el fin de profundizar en los elementos necesarios para la transición hacia economías bajas en carbono. Esta segunda fase es coordinada en Colombia por Transforma e implementada en México por la Iniciativa Climática de México, en alianza con el Consejo Mexicano de Finanzas Sostenibles y en Perú por Libélula.*
LACADI II incluye una asesoría técnica a un banco y una aseguradora para analizar su gestión de riesgos y oportunidades climáticos y cómo reportar conforme a IFRS o NIIF S2. Asimismo, contempla una evaluación de reportes anuales de quince empresas del sector financiero y emisor bajo el estándar IFRS S2 en torno a los aspectos de gobernanza, estrategia, gestión de riesgos y métricas y contempla capacitaciones sobre gobernanza climática para miembros de consejos de administración, con el fin de fortalecer su liderazgo climático para la toma de decisiones estratégicas. También se desarrolla un curso en línea sobre escenarios de riesgos climáticos para el sector financiero.
Por otro lado, el proyecto impulsa el intercambio de experiencias de éxito. Durante el Foro de Finanzas Sostenibles que organizó el Consejo Mexicano de Finanzas Sostenibles el 1 y 2 de octubre pasados en la Ciudad de México, se presentó como ejemplo de buenas prácticas el primer Bono Verde de Resiliencia en América Latina, de FIRA, un instrumento financiero para el que se utilizó una taxonomía propia y un enfoque basado en el análisis de desempeño. Mediante este bono enfocado en la adaptación, la banca de desarrollo canalizó financiamiento hacia el sector agropecuario y a proyectos que incrementan la capacidad de absorción y adaptación frente a eventos extremos, variaciones severas de temperatura o lluvias intensas.
LACADI II permitirá conocer con mayor precisión el grado de madurez de los países participantes de la región en la gestión de riesgos y oportunidades climáticas, identificar barreras y destacar fortalezas. Se busca también abrir la discusión y promover la interacción de actores relevantes, incluyendo reguladores.
En última instancia, iniciativas como LACADI II subrayan que el sector financiero no puede permanecer al margen de la crisis climática: debe ser parte de la solución, generando condiciones para que la transición hacia una economía resiliente y carbono neutral sea posible en América Latina.
* Con el apoyo de la Iniciativa Climática Internacional (IKI) del Ministerio Federal de Asuntos Económicos y Acción Climática de Alemania.
Sobre la autora:
**Marcela Álvarez Mardones es Coordinadora del proyecto LACADI, en Iniciativa Climática de México (ICM), think tank especializado en impulsar políticas públicas para acelerar la acción climática en el país.







