En México no existe una cantidad mínima de dinero que pueda depositarse en una cuenta bancaria sin que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) tenga conocimiento de ello. Aunque persiste la creencia de que los movimientos menores a 15 mil pesos pasan inadvertidos, la realidad es distinta.
De acuerdo con el propio SAT, las instituciones bancarias están obligadas a reportar cuando un contribuyente recibe más de 15 mil pesos en efectivo, ya sea en un solo depósito o mediante varios movimientos que, en conjunto, superen esa cifra en un mes.
Este criterio ha llevado a muchos usuarios a pensar que pueden recibir montos inferiores sin generar alertas fiscales; sin embargo, esto es incorrecto.
El abogado fiscalista Alejandro Velasco explica que, desde un solo centavo, la autoridad puede conocer los movimientos bancarios de una persona. Esto se debe a que las cuentas en México están plenamente identificadas y vinculadas al Registro Federal de Contribuyentes (RFC) del titular, es decir, se encuentran “timbradas”.
Por ley, los bancos reportan información financiera al SAT, lo que incluye depósitos, transferencias, rendimientos y otros movimientos, incluso aquellos que parecen insignificantes.
Esto no implica que cada operación genere automáticamente una auditoría, pero sí que los datos quedan disponibles para la autoridad en caso de una revisión.
¿Por qué los montos pequeños pueden generar alertas?
Aunque un depósito no supere los 15 mil pesos mensuales, puede llamar la atención del SAT. A la autoridad fiscal no le interesa únicamente el monto, sino el origen y la congruencia del dinero con el perfil del contribuyente.
El objetivo es detectar depósitos que no correspondan con los ingresos declarados, transferencias frecuentes sin justificación o movimientos que no encajen con la actividad económica reportada.
No todos los depósitos generan impuestos. Existen ingresos exentos o no gravables, como préstamos entre familiares, donativos o traspasos entre cuentas propias. No obstante, estos deben poder comprobarse si la autoridad lo solicita.
En caso contrario, el SAT puede considerarlos como ingresos omitidos y exigir el pago de impuestos, actualizaciones y multas.
La conclusión es clara: no hay un monto “seguro” para evitar que el SAT tenga conocimiento de los movimientos bancarios. La recomendación es mantener orden y respaldo del origen de los recursos que ingresan a las cuentas personales.







