- Las coincidencias son “amplias” y van desde los ataques a los molinos de viento, los duelos con lanza, caballeros que no lo son, apaleamientos de curas, hidalgos muertos de melancolía y hasta sobrinas nobles huérfanas.
La localidad española Miguel Esteban, en Toledo (centro), posee un estudio que, a su juicio, prueba que es “el lugar de la Mancha” que aparece en la célebre novela de Miguel de Cervantes “Don Quijote de la Mancha”.
El estudio está basado en numerosa documentación encontrada en archivos parroquiales y de órdenes militares sobre hidalgos citados en el libro.
El Ayuntamiento del municipio manchego, de cerca de 5,000 habitantes, presentará este viernes el estudio en la Casa de Castilla-la Mancha en Madrid.
“El lugar de La Mancha, cuyo nombre está al lado de El Toboso” es el nombre del estudio, que recoge nuevas evidencias documentales y geográficas sobre la posible identificación como ese lugar al que Cervantes hace referencia al principio de su obra.
La nueva propuesta se basa “en la idea profusamente documentada en los archivos parroquiales y de las Órdenes Militares de que el Quijote y el Persiles de Miguel de Cervantes están basados en los hidalgos Acuña, Carrión, Villaseñor y Ludeña, que el escritor cita expresamente, y en sus correrías en la Mancha del siglo XVI”, explicaron a EFE fuentes municipales.
Las coincidencias son “amplias” y van desde los ataques a los molinos de viento, los duelos con lanza, caballeros que no lo son, apaleamientos de curas, hidalgos muertos de melancolía y hasta sobrinas nobles huérfanas.
Cuando surgió el cervantismo, apenas hubo nadie que defendiera a Miguel Esteban a pesar de las múltiples citas que hay a esta comarca en Don Quijote de la Mancha. Sin embargo, recientemente hubo propuestas de filósofos y novelistas españoles, como Ciriaco Morón Arroyo o José María Merino, que abrieron “nuevas perspectivas” sobre este tema.
De hecho, en los últimos años, este pueblo ha sido objeto de estudio por parte de investigadores que sostienen que podría corresponderse con el origen del personaje y de los primeros capítulos de la obra cervantina; su ubicación, a una legua de El Toboso (el pueblo de Dulcinea y Don Quijote en la novela), y la presencia histórica de familias hidalgas entre los siglos XIV y XVII refuerzan la hipótesis.







