Por Omar Piña
[Talento y disciplina de Georgette José Valenzuela]
El México que emergió de la dictadura porfiriana y el proceso armado de 1910 se columpió en la turbulencia revolucionaria. La divulgación consigna que hasta mediados de los años veinte el saldo era un elenco de asesinatos, proclamas, rebeliones. Sí, primaron los escenarios de violencia. Indudablemente triunfó la supremacía de las fuerzas armadas. Pero es necesaria la observación específica de la investigación histórica para esclarecer que ni todo el país estuvo subyugado y que hasta donde fue posible se intentaron establecer marcos legales para la transición presidencial.
La historiadora Georgette José Valenzuela asegura que, en lo referente a los procedimientos jurídicos, la legislación electoral promulgada en 1918 fue una de las que ha tenido mayor vigencia en la historia mexicana del siglo XX. “Es una ley que se aplicó en la elección de Obregón, Calles, los gobiernos del Maximato, Cárdenas, Ávila Camacho hasta Miguel Alemán en 1946. Después, cada vez que se efectuaba una elección presidencial, quien ganara promovía la emisión de una nueva ley y la adecuaba, hasta la fecha”. Esa delimitación permitió una cierta institucionalización de participantes, como la designación de candidatos y formación de partidos políticos.
A partir de aquella legislación, la designación del sonorense Plutarco Elías Calles como el contendiente protagonista en 1924 pone de manifiesto el inicio de una transición reglamentada. La doctora Georgette José destaca el hecho de que el presidente designara a “su” candidato, aseguraba la sucesión del elegido. Y a partir de ello, lo que se debe atender es el desarrollo de la campaña 1923-1924 porque constituye el eje que permite desentrañar las relaciones y los pactos establecidos.
Para entonces el presidente Álvaro Obregón tenía un sobrado prestigio militar y el verdadero factor para ejecutar el poder era mantener bajo su control al ejército. La sucesión del preferido era un hecho. En su rol de candidato, Calles es quien muestra su capacidad como estadista al incluir en su discurso que después de un justificado movimiento armado, lo que seguía era consolidar las metas revolucionarias a través de la modernización del país.
La gira se atizó con la participación de oradores y líderes que representaron las fuerzas adheridas al proyecto Callista. Masas obreras y campesinas recibieron gustosas el uso político de una serie de discursos que exprimieron el ideario de la modernidad, de lo nuevo contra lo viejo, reaccionario e insulso. Pero no todo fue miel sobre hojuelas.
Para mascar a fondo:
Academia Mexicana de la Historia (2024), “1924, primera campaña posrevolucionaria exitosa, a cargo de Georgette José Valenzuela”, 9 de septiembre, <1924: primera campaña posrevolucionaria exitosa; de Georgette José>, consultado el 16 de enero de 2026 (video).







