La presidenta Claudia Sheinbaum acaba de señalar que no deberá tardar más de un año a partir de febrero, la reubicación de las viviendas dañadas por las lluvias e inundaciones de octubre pasado en la región Huasteca, concretamente en territorios de Veracruz, Querétaro, Hidalgo y Puebla, entidades federativas donde se contabilizan 7, 000 viviendas destruidas o dañadas por estar asentadas en laderas peligrosas y otras zonas de riesgo junto a arroyos y ríos.
La mandataria también informó que se destinarán recursos del gobierno federal, de la CONAVI y del INFONAVIT. En reunión virtual con los gobernadores y funcionarios responsables de la SEDATU, se supo que ya inició la adquisición de predios para esas reubicaciones de carácter urgente, de las que corresponden 850 a Puebla, 814 a Querétaro y 2,200 al estado de Hidalgo, donde se detalló un mayor avance de gestión.
No se comunicó la cifra de Veracruz, pero se estima que son un poco más de tres mil viviendas a reubicar.
Quizá en estos días la gobernadora Rocío Nahle dé a conocer los avances en la reconstrucción, en la limpieza de los drenajes obstruidos en Poza Rica y Álamo, que tanto solicitan los damnificados, así como la adquisición de los terrenos y el inicio de trabajos de construcción de los nuevos asentamientos humanos en esos municipios y en Ilamatlán, para trasladar a las familias afectadas y quitarles el riesgo de futuras precipitaciones e inundaciones.
Y sería provechoso que convocara al rector de la Universidad Veracruzana para que informara cómo van las gestiones y proyectos para reubicar el Campus de la UV de la ciudad de Poza Rica, asentado en zonas bajas y cercanas al cauce del río Cazones, donde se ubican cuatro Facultades de la Unidad de Ciencias de la Salud.
En todo este conjunto de acciones, diversos funcionarios han mencionado cifras de inversión, pero ya pasaron tres meses y se requiere conocer avances concretos de reconstrucción, limpieza de drenaje sanitario y reubicación.
Además de la desesperación de los habitantes, existe un persistente clamor en las zonas afectadas (como en la ciudad de Álamo y en la colonia Palma Sola de Poza Rica), porque no avanza la limpieza de vialidades, la recolección de despojos y persiste la obstrucción de tuberías.
Quizá además de poner de moda a Veracruz, como repite el eslogan oficial, sea indispensable quitar el modo zombie en que se conducen algunos funcionarios estatales: ni ven, ni oyen, ni comunican, ni trabajan.
Pero sí cobran un sueldo, y por ello tienen obligaciones legales y un compromiso con la señora Nahle y con la población. Veracruz precisa mayor eficacia y resultados, aunque se reduzcan los festivales y los rollos autocomplacientes.







