La gobernadora de Veracruz confirmó que Mariela Hernández García, exalcaldesa de Las Choapas, será la nueva titular de la Secretaría de Salud. El anuncio llega en medio de versiones que apuntan a más movimientos en el gabinete estatal, donde varios sienten el filo de la guillotina administrativa.
Nahle, fiel a su clásica muletilla, insiste en que su equipo la ha ayudado “mucho, muchísimo”. El problema es que, en la calle, en las oficinas públicas y en los municipios, esa ayuda no se nota. Los graves problemas del estado siguen creciendo, acumulándose, burlándose de los discursos y de las conferencias optimistas.
Hospitales sin insumos, trámites atorados, inseguridad rampante, obras que no arrancan y promesas que envejecen más rápido que los boletines oficiales. Veracruz sigue igual, aunque cambien las placas en las puertas.
A decir verdad, lo que parece necesitar la señora Nahle es escuchar —y hacer caso— “mucho, muchísimo” a los pocos que sí saben de política y de administración pública en su gabinete. No a la legión de funcionarios arrastrados y juguetones, hambreados de poder, reconocimiento y dinero, que confunden gobernar con posar y servir con servirse.

Mariela Hernández García, nueva titular de la Secretaría de Salud en Veracruz.
Veracruz no requiere porristas ni cortesanos. Requiere operadores, técnicos, políticos con oficio, gente que resuelva, no que maquille fracasos con frases motivacionales.
El resto de los movimientos, si llegan, dirán más que cualquier discurso. Porque mover piezas no es gobernar, pero a veces es el primer síntoma de que alguien despertó.
Veremos, dijo el ciego.







