Berta Pinillos/EFESalud
Dos investigadores españoles han recopilado 460.000 artículos científicos sobre envejecimiento publicados desde 1925 hasta el año 2023 gracias a herramientas de inteligencia artificial, que han permitido analizarlos en un tiempo récord y elaborar un mapa que muestra, entre otras cosas, las áreas de conocimiento menos exploradas.
«Lo novedoso de esto es que cuando se revisan artículos se hace en varias decenas, o, como mucho de cientos de publicaciones, pero para 460.000 artículos se necesitaría un grupo de personas trabajando durante años», afirma a EFE Salud, uno de los dos investigadores que firma esta trabajo, José Pérez Maletzki, de la Universidad Europea de Valencia.
Junto a Pérez Maletzki, el investigador que ha liderado el proyecto es Jorge Sanz-Ros, del departamento de Patología de la Universidad de Stanford (California).
Cómo llevar a cabo la idea
Ambos son amigos desde la infancia y han estudiando juntos durante varios años; Pérez, fisioterapia, y Sanz-Ros, medicina. Habían investigado sobre el envejecimiento y plantearon ante el auge de la inteligencia artificial tratar de utilizar ciertas herramientas para analizar la literatura existente.
«Lo que buscábamos como objetivo era no solo dar luz a una pequeña parcela del área de envejecimiento, sino también hacer un mapa de todos los artículos publicados de envejecimiento del último siglo, un mapa completo», abunda Pérez-Maletzki.
Los 460.000 artículos proceden la base de datos biomédica más importante del mundo: PubMed.
«Las herramientas de la inteligencia artificial han analizado esos artículos y la hemos dirigido para que exponga la información como considere. Así evitamos los sesgos humanos y que le demos información subjetiva», señala el investigador de la Universidad Europa de Valencia.
Cada vez se investiga más sobre envejecimiento
En este sentido, subraya que este modelo lo que hecho es analizarlos, los ha mostrado y los investigadores han sacado conclusiones de los datos resultantes.
Así, del análisis, los investigadores destacan tres cosas principalmente, y una de ellas «es evidente»: cada vez se investiga más en envejecimiento, es decir, el crecimiento de publicaciones científicas «ha sido exponencial» en las últimas décadas.
Por otro lado, les ha llamado la atención que en las primeras décadas analizadas, hablamos de los años 20, 30 y 40 del siglo pasado, «dominaba sobre todo el tema relacionado con la biología del envejecimiento, con los mecanismos celulares biológicos que hay detrás del proceso y se estudiaba más con animales, una investigación de ciencias básicas».
Y en las últimas décadas ha cambiado mucho porque la investigación es más clínica, práctica. Se estudia más la enfermedad en la persona.
«Ha aumentado mucho la investigación sobre alzheimer, sobre demencia. Digamos que cada vez se ha ido a una investigación más basada en el paciente y en la enfermedad, en la parte clínica, cuando al inicio era más de laboratorio, por así decirlo, más de la biología», indaga Pérez Maletzki.
El mapa
Y el mapa de investigación sobre envejecimiento que ha creado la inteligencia artificial distingue distintas áreas sobre la materia, desde cáncer hasta las enfermedades neurodegenerativas pasando por el ejercicio físico.
«Nos ha generado un mapa donde nosotros hemos podido ver qué áreas de conocimiento se han investigado más en conjunto y qué áreas de conocimiento no se han investigado tan en conjunto», explica el investigador.
Determinadas áreas, abunda, que tal vez se da por hecho que se han investigado en conjunto y no es así, como por ejemplo el cáncer y el sueño en relación al envejecimiento; el alzheimer y la depresión; o el ejercicio y los telómeros.
«Son áreas que no han estado muy estudiadas en conjunto en términos de envejecimiento», apunta.
En cambio, de lo que más se ha estudiado en conjunto es el ejercicio físico y el área del músculo; también la demencia y la memoria.
«Digamos que esto nos sirve sobre todo para esas posibles brechas o esos posibles huecos entre áreas de conocimiento, mostrarlas y darles esa información a futuras investigaciones para decir ‘esto ya se ha investigado mucho’ o ‘esto no está tan estudiado. Y quizás haya que centrar los esfuerzos en investigar todo aquello que no se ha investigado tan en conjunto», sostiene.
En definitiva, el mapa contiene gráficos con toda esa información para que «sirva a la comunidad científica como un mapa para guiarse, mostrar de donde venimos este último siglo y quizás hacia donde tengamos que ir».
«Así ha evolucionado la investigación en envejecimiento y estos son los huecos o las brechas que existen hoy en día. Lo suyo sería tratar de unir esas brechas porque, seguramente, sean campos de investigación en envejecimiento que todavía tienen mucho potencial de desarrollo», augura.







