España va a prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes sociales por sus efectos negativos. Una medida para proteger a la infancia y a la adolescencia, dado que el consumo de este tipo de plataformas, entre otras cosas, reduce la capacidad de concentración, la toma de decisiones y la creatividad, fomenta la comparación constante y la idealización del cuerpo.

Ha sido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien ha anunciado que España va a prohibir el acceso a las redes a los 16 años y ha abogado por que éstas sean un espacio saludable. Además, adoptará otras medidas para aumentar el control de las plataformas digitales y que sus directivos tengan que asumir responsabilidades por las infracciones en sus redes.

Las redes sociales, un desafío creciente

La Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) presentó el pasado jueves un decálogo con los asuntos que preocupan a los psiquiatras, entre los que se encuentran las redes sociales y los jóvenes.

Para los expertos se trata de un desafío creciente porque las redes amplifican necesidades «muy propias de la adolescencia» como ser vistos, pertenecer a un grupo o recibir aprobación inmediata, entre otras.

Y cuando el uso se vuelve intensivo hay más ansiedad, depresión y estrés.

Los psiquiatras aseguran que las redes pueden ayudar a explorar los intereses y conectar con iguales, pero también fomentan la comparación constante, la idealización del cuerpo y el miedo a quedarse fuera, con un impacto especial en los adolescentes.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) ha alertado en varias ocasiones sobre los efectos del consumo abusivo de las redes sociales y su efecto en menores. Y según sus estimaciones, en España los españoles de entre 4 y 18 años están hasta cuatro hora de media al día conectados fuera de las aulas.

Casi 7 de cada 10 niños de entre 10 y 12 años reconoce tener una red social, a pesar de que en España hasta los 14 años no es posible tener un perfil.

Cambios en el neurodesarrollo

Los neurólogos aseguran que numerosos estudios apuntan a los efectos negativos de los contenidos de las redes para la salud cerebral para toda la población, incluidos los menores.

En concreto, el exceso de visionado de vídeos cortos reduce la capacidad de concentración, la memoria, la toma de decisiones y la creatividad, además de incidir de forma negativa en la capacidad de retención y aprendizaje.

Y estudios más centrados en menores han observado cambios en el neurodesarrollo de regiones y redes cerebrales relacionadas con los afectos, la motivación o en el sistema de recompensa cerebral, e incluso pérdida de sustancia blanca en las partes que sustentan el lenguaje y la alfabetización emergente.

Más problemas de salud mental

Según datos de la Fundación ANAR, los problemas de salud mental en niños y adolescentes españoles han crecido de manera significativa a medida que también lo ha hecho la presión por tener presencia y notoriedad en las redes sociales.

Los últimos informes de la Fundación destacan, sobre todo, que en los últimos 12 años se han multiplicado por 35 las conductas suicidas, pero también las autolesiones, la ansiedad, la tristeza, la depresión o los trastornos de la alimentación.

En un encuentro organizado el pasado mes de septiembre por el Consejo General de la Psicología de España y la Plataforma Control Z, psicólogos, psiquiatras y otros especialistas coincidieron en que los menores que han hecho un uso problemático de internet y redes sociales son menos empáticos, más impulsivos, tienen peor tolerancia a la frustración, trastornos del sueño y mayor desarrollo de conductas suicidas, entre otros.

«Tenemos a chicas de 9 años haciendo toda la parte de ejercicios faciales y de maquillajes, que están súper preocupadas en luchar contra las arrugas; esa focalización en la imagen incrementa con mucho la presión estética, piensan que podrían ser más guapas» y reciben un mensaje continuo de que no son suficientes o podrían ser mejores.

Lo dijo el psicólogo del programa de atención a la conducta suicida del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona, Francisco Villar.

Gratificación inmediata

La Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) también se ha expresado en varias ocasiones para advertir de los efectos de las redes sociales y de las pantallas en los menores.

Cuando el cerebro está en desarrollo el impacto de las pantallas puede ser muy acusado, sobre todo en los menores de seis años. De hecho, estudios científicos han descrito que se producen alteraciones tanto estructurales como funcionales del cerebro con el uso de las pantallas.

Con la visualización de las pantallas, el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor que produce sensación de placer, de forma que la persona obtiene una «gratificación inmediata».

Así, cuando el cerebro está sometido a estímulos repetidos que liberan dopamina, percibe sensación de bienestar. Eso termina activando el circuito de recompensa cerebral, que es el mismo que se pone en marcha en otros comportamientos adictivos como el de las drogas o el juego, según la SENEP.

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