El inversionista estadounidense Ray Dalio advirtió que las denominadas “guerras económicas” entre potencias tienden a evolucionar hacia enfrentamientos militares abiertos, en un proceso de escalada que, según su análisis, suele desarrollarse durante varios años antes de desembocar en el uso directo de la fuerza.
Fundador de Bridgewater Associates —considerado el mayor fondo de cobertura del mundo—, Dalio sostuvo que las disputas económicas forman parte de competencias estructurales por el poder entre naciones rivales. Estas pugnas, explicó, no se limitan al comercio, sino que integran dimensiones financieras, tecnológicas y geopolíticas que se intensifican progresivamente.
Armas financieras y presión sistémica
En ese contexto, el inversionista señaló que los Estados utilizan instrumentos económicos como mecanismos de presión estratégica. Entre las herramientas más recurrentes mencionó la congelación o confiscación de activos, la restricción del acceso a mercados de capital y la imposición de embargos o bloqueos comerciales.
De acuerdo con su planteamiento, estas medidas constituyen fases preliminares de confrontaciones más amplias. Antes de una guerra convencional —indicó— suele transcurrir cerca de una década caracterizada por disputas económicas, tecnológicas y geopolíticas, durante la cual las potencias ponen a prueba su capacidad de influencia y la resistencia de sus adversarios.
Escalada multidimensional
Dalio subrayó que la intensidad de estas guerras económicas puede variar: algunas permanecen contenidas, mientras otras adquieren carácter total, dependiendo de la relevancia estratégica del conflicto y del equilibrio de poder entre las partes.
No obstante, advirtió que una vez iniciado un enfrentamiento militar formal, las restantes dimensiones del conflicto —financiera, tecnológica y geopolítica— se activan de manera simultánea y con mayor agresividad, convirtiéndose en instrumentos complementarios dentro de una confrontación integral.
La advertencia del inversionista se produce en un escenario internacional marcado por tensiones comerciales, sanciones cruzadas y reconfiguración de alianzas, factores que, a su juicio, podrían anticipar ciclos de confrontación más amplios en el sistema global.






