El sólido desempeño con el que iniciaron 2026 los mercados de América Latina enfrenta su mayor prueba tras la escalada del conflicto en Medio Oriente, el alza del crudo Brent hasta los 80 dólares por barril y el fortalecimiento del dólar.
Hasta inicios de año, el índice MSCI Emerging Markets Latin America Index acumulaba una ganancia de 18 %, el mejor comienzo desde 1991, impulsado por el buen comportamiento de mercados como Perú, Colombia, Chile y México, de acuerdo con Bloomberg.
El panorama cambió tras el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y el consecuente cierre del estrecho de Ormuz, situación que disparó los precios del petróleo y elevó la aversión global al riesgo. El nuevo escenario anticipa mayores costos energéticos, presiones inflacionarias y un dólar más fuerte, factores que golpean con especial fuerza a los mercados emergentes.
Caídas generalizadas
En Chile, el índice Índice de Precio Selectivo de Acciones (IPSA) cayó 5.68 % y perforó los 10 mil puntos, borrando las ganancias acumuladas en lo que iba del año.
En Colombia, el MSCI Colcap retrocedió 10.18 % durante febrero, en un periodo calificado como “mes negro” por analistas locales, con pérdidas en la mayoría de las emisoras.
Perú, que lideraba el rendimiento regional, también registró números negativos. El Índice Selectivo de la Bolsa de Valores de Lima descendió 3.89 %, afectado por la baja en los precios de los metales.
En México, el índice S&P/BMV IPC perdió 3.04 %, reflejando el efecto dominó en la región.
Brasil no fue la excepción. El índice Ibovespa cerró con retrocesos generalizados. Entre las principales emisoras, Vale cayó 4.17 % y Itaú Unibanco perdió 3.35 %.
La volatilidad se mantiene mientras el conflicto escala y los mercados energéticos reaccionan, poniendo en riesgo el que apuntaba a ser uno de los mejores años para la renta variable latinoamericana en más de tres décadas.







