La disputa por la titularidad de la Auditoría Superior de la Federación comenzó a dejar nombres en el camino. Entre los aspirantes que quedaron fuera figuran dos personajes que, desde Veracruz, habían sido promovidos por comentaristas a sueldo. Delia González Cobos, titular del Órgano de Fiscalización (simulación) Superior del estado, y Ramón Santos Navarro, el contralor separado del cargo por la gobernadora Rocío Nahle.
En el discurso de sus promotores de cuarta, ambos aparecían como perfiles con posibilidades reales de escalar hasta la máxima instancia fiscalizadora del país. Pero el proceso de selección federal puso los pies sobre la tierra. Ninguno consiguió colocarse siquiera entre los finalistas. Las expectativas infladas en corrillos políticos y comentarios interesados terminaron, para usar la metáfora beisbolera, con el bat al hombro, una escena que probablemente se prolongue durante los próximos ocho años, lejos de la oficina donde se vigila el uso del dinero público federal.
En contraste, Aureliano Hernández Palacios Cardel, con raíces familiares en Xalapa, sí logró superar los filtros legislativos. Se trata del actual auditor especial del Gasto Federalizado dentro de la propia Auditoría Superior de la Federación, hijo de Luis Hernández Palacios y nieto del recordado exrector de la Universidad Veracruzana Aureliano Hernández Palacios. Su presencia en la lista de finalistas lo coloca incluso como una posible sorpresa en la recta final del proceso.
La Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados concluyó la evaluación de los aspirantes y definió una relación de diez perfiles mejor calificados. De ese grupo saldrá la terna que será remitida a la Junta de Coordinación Política, instancia que determinará cuándo será sometida a votación en el pleno de San Lázaro.
Entre los nombres que lograron avanzar se encuentran:
- David Colmenares
- Natalia Téllez
- Edwin Meráz
- Miroslava Carrillo
- Eduardo Gurza
- Emilio Barriga
- Elizabeth Barba Villafaña
- Aureliano Hernández Palacios Cardel
- Gerardo Lozano Dubernard
- Juan José Serrano
Más allá de los nombres, el resultado deja una lectura política evidente. La distancia entre la promoción local y la evaluación técnica federal suele ser amplia. En Veracruz, donde las aspiraciones públicas suelen anunciarse con premura, la lección vuelve a repetirse: el aplauso de los cercanos no sustituye a la experiencia ni al rigor que exige una institución clave para la rendición de cuentas del país.
La última palabra la tendrá el pleno de la Cámara de Diputados. Pero, mientras se define la terna final, el tablero muestra quiénes siguen en la partida y quiénes se quedaron mirando desde la banca.







