El expresidente Andrés Manuel López Obrador reapareció el sábado por la noche en redes sociales para demostrar que su famoso “retiro” es más bien una modalidad flexible de presencia política. Desde ese retiro activo lanzó un llamado a los mexicanos: organizar una cooperación ciudadana para reunir dinero destinado a ayudar al pueblo de Cuba.

El mensaje del exmandatario fue directo. Dijo que le “hiere” que se pretenda exterminar, por sus ideales de libertad y defensa de la soberanía, al “hermano pueblo cubano”.

La reacción fue inmediata. Y poco amable.

En cuestión de horas, las redes sociales se llenaron de respuestas que mezclaban ironía, enojo y memoria histórica. Muchos recordaron que el mismo expresidente que hoy pide solidaridad internacional dejó detrás un país con más de 200 mil homicidios violentos acumulados durante su sexenio, alrededor de 800 mil muertes vinculadas a la pandemia de Covid y un sistema de salud que terminó más deteriorado de lo que recibió.

Entre los mensajes más compartidos destacó el del periodista Héctor de Mauleón, quien sintetizó el ánimo público con una pregunta breve y punzante:

“Dan ganas de invitarlo a que desde su retiro se solidarice con los mexicanos… ¿eso para cuándo?”

Otros comentarios fueron más largos y ásperos: recordaron las obras monumentales del sexenio, calificadas como faraónicas e improductivas; señalaron los negocios atribuidos a familiares y cercanos al poder; y cuestionaron el legado de seguridad pública en un país donde amplias regiones siguen bajo la sombra del crimen organizado.

Mientras en México se discute la pertinencia de pasar la charola para La Habana, desde España llegó un contraste incómodo.

El cantautor Joaquín Sabina, quien en otros tiempos fue simpatizante declarado de la revolución cubana, decidió revisar públicamente sus convicciones. En entrevista con el diario El Mundo, el músico -que prepara su gira Contra todo pronóstico- admitió estar “muy cabreado” con el resultado histórico de varias revoluciones del siglo XX.

Y mencionó a Cuba sin rodeos.

“Fui amigo de la revolución cubana y de Fidel Castro. Pero ya no lo soy, no puedo serlo”, afirmó. “Ahora estoy del lado de los que se manifiestan y de los que se exilian de la isla”.

Sabina, autor de la canción Postal de La Habana, que en los años noventa retrató la ciudad con mirada romántica, sostuvo además que quienes se identifican con la izquierda tienen la obligación de decir la verdad cuando algunos proyectos terminan en desastre.

Sus palabras provocaron reacciones encontradas entre cubanos. En redes sociales, algunos lo acusaron de traicionar viejas lealtades. Otros, en cambio, agradecieron que reconociera la realidad de un país del que miles de ciudadanos siguen huyendo.

Pero el episodio mexicano tiene otro detalle que levanta más de una ceja.

La colecta para Cuba no parece haber surgido de manera espontánea. Detrás aparece la organización Humanidad con América Latina A.C. promovida días antes en un desplegado publicado por La Jornada*y replicado por la cadena Telesur.

Entre los nombres vinculados a la iniciativa figuran la escritora Laura Esquivel y el activista Carlos Pellicer López. También aparecen como firmantes o colaboradores personajes cercanos al oficialismo intelectual como Elena Poniatowska, Ignacio Ramonet, Enrique Dussel, Jesusa Rodríguez y Carmen Lira.

La cronología resulta llamativa:

  • 17 de febrero de 2026: se constituye Humanidad con América Latina A.C.
  • 9 de marzo: el Servicio de Administración Tributaria autoriza a la organización como donataria.
  • 10 de marzo: aparece el desplegado promoviendo la colecta en *La Jornada*.
  • Días después: López Obrador pide públicamente a los mexicanos depositar dinero en esa cuenta para ayudar a Cuba.

Nadie está afirmando la existencia de un delito. Pero políticamente el cuadro es, por lo menos, escandaloso. Una asociación civil recién creada, con autorización fiscal exprés, respaldada por una red de intelectuales afines y promocionada por un expresidente con enorme influencia política.

Todo esto mientras México arrastra hospitales sin medicinas, más de cien mil personas desaparecidas y regiones enteras dominadas por la violencia.

Solidaridad internacional, dicen algunos.

Otros, menos ingenuos, lo describen de otra manera: una operación política perfectamente sincronizada.

Y en medio de todo, el detalle más irónico. El expresidente pide dinero para comprar petróleo y gasolina para Cuba cuando el gobierno mexicano encabezado por Claudia Sheinbaum ha enviado combustible a la isla en varias ocasiones.

La presidenta Sheinbaum defendió la iniciativa. Dijo que el gesto demuestra la “grandeza de corazón” de López Obrador.

Tal vez. Pero para millones de mexicanos el problema no es el tamaño del corazón. Es el tamaño del cinismo.

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