Veracruz pasó del calor incómodo al frío intempestivo en cuestión de horas. La noche del lunes 16 de marzo, la cima del Cofre de Perote registró caída de aguanieve, un fenómeno poco habitual tras varios días de temperaturas elevadas en la entidad.
Se trata del cuarto episodio invernal en esa zona montañosa durante la temporada 2025-2026, confirmando un comportamiento climático irregular en una región más acostumbrada a contrastes, pero no tan abruptos.
De acuerdo con la meteoróloga Jessica Luna Lagunes, de la Comisión Nacional del Agua, el evento fue consecuencia directa del ingreso del Frente Frío 41. Aunque después de la precipitación se observó una disminución de nubosidad en las partes altas, las condiciones atmosféricas —marcadas por humedad y variaciones térmicas— mantienen la posibilidad de nuevos eventos similares.
El fenómeno no es menor. Ocurre tras un periodo seco y caluroso que dominaba gran parte del estado, lo que subraya la intensidad de la masa de aire frío que actualmente impacta la región. El contraste térmico no solo es evidente: es disruptivo.
En Xalapa, los efectos del frente frío fueron más tangibles que estéticos. Las rachas de viento provocaron la caída de árboles, desprendimiento de ramas y daños en estructuras ligeras en distintos puntos de la ciudad.
Protección Civil Municipal reportó al menos 41 viviendas afectadas, principalmente por destechamientos. Las autoridades mantienen operativos en zonas vulnerables, con recorridos de supervisión, labores de limpieza y atención directa a las familias damnificadas.
En Veracruz, el clima no solo cambia, golpea.







