En la Ciudad de México opera un recinto poco conocido que concentra algunos de los objetos más extravagantes vinculados al narcotráfico en el país. Se trata del Museo del Enervante, también llamado Museo de las Drogas, un espacio bajo resguardo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
El museo alberga piezas aseguradas por el Ejército mexicano a lo largo de décadas de combate al crimen organizado. Entre ellas destaca una pistola Colt calibre .38 atribuida a Joaquín “El Chapo” Guzmán, exlíder del Cártel de Sinaloa, quien cumple cadena perpetua en Estados Unidos. El arma presenta empuñadura de oro de 24 quilates y diamantes incrustados; fue obsequiada, según registros, por Amado Carrillo Fuentes, conocido como “El Señor de los Cielos” y antiguo jefe del Cártel de Juárez.
La colección incluye también armamento intervenido a otros integrantes del crimen organizado, como piezas relacionadas con Heriberto Lazcano, exlíder de Los Zetas. Se observan fusiles AK-47 con acabados dorados, además de armas personalizadas con metales preciosos.
El acervo no se limita al armamento. El recinto conserva teléfonos con incrustaciones de diamantes, monturas con aplicaciones de plata, botas elaboradas con pieles exóticas y diversos artículos de lujo intervenidos con oro y piedras preciosas. También se exhiben objetos de carácter religioso y simbólico, como imágenes de la Virgen de Guadalupe utilizadas para ocultar droga, altares dedicados a Jesús Malverde y piezas con iconografía de la Santa Muerte.
El acceso al museo es restringido. No está abierto al público en general y la entrada requiere autorización previa de la Sedena, que evalúa las solicitudes. Periodistas, estudiantes, cadetes y funcionarios han logrado ingresar bajo este esquema.
El origen del espacio se remonta a 1986, cuando fue concebido como una sala de formación para personal militar y estudiantes de áreas como criminología, derecho y psicología. Con el paso de los años, el acervo creció hasta convertirse en una muestra histórica del narcotráfico en México. En 2022 adquirió formalmente el carácter de museo.
Actualmente cuenta con diez salas dentro de instalaciones militares. Además de los objetos decomisados, ofrece información sobre los efectos del consumo de drogas en el organismo, así como mapas de rutas del tráfico ilícito y maquetas que ilustran operativos terrestres, aéreos y marítimos implementados por las fuerzas armadas.







