La inflación, indicador que mide el aumento generalizado de precios en bienes y servicios, continúa impactando el poder adquisitivo de la población, al reducir la capacidad de compra de los hogares.

Este fenómeno se calcula a partir del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que considera una canasta representativa del consumo familiar.

Durante la primera quincena de marzo, el encarecimiento estuvo impulsado principalmente por productos básicos y servicios. Entre los incrementos más relevantes se ubicaron el jitomate, con un alza de 32.17 por ciento, el transporte aéreo con 21.86 por ciento, así como el limón, la papa y otras verduras.

En el mismo periodo, el componente no subyacente -que agrupa productos con alta volatilidad- registró un aumento quincenal de 1.96 por ciento, con un repunte destacado en frutas y verduras de 8.34 por ciento.

Aunque algunos productos y servicios mostraron reducciones, como paquetes de internet y televisión de paga, así como el huevo y servicios de conectividad, estas disminuciones no lograron compensar el alza general de precios.

El efecto directo en la economía doméstica se refleja en un mayor gasto en alimentos y servicios, así como en una disminución del poder de compra. Si bien la inflación se mantiene en rangos moderados, la tendencia evidencia una presión sostenida sobre el costo de vida.

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