La gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, vuelve a colocarse en el centro de la polémica tras difundirse en redes sociales un video en el que evita responder cuestionamientos sobre la situación de pescadores afectados por un derrame petrolero en costas veracruzanas, particularmente en el municipio de Alvarado.
En las imágenes, la mandataria es interceptada por representantes de medios de comunicación, quienes le solicitan información sobre las acciones de su gobierno frente a la afectación ambiental y económica que enfrentan decenas de familias dedicadas a la pesca. Sin embargo, fiel a un estilo que ha sido señalado como prepotente, déspota y distante, Nahle se limita a afirmar que ya sostuvo diálogo con los afectados.
Acto seguido, y sin profundizar en detalles ni ofrecer datos verificables sobre apoyos o medidas concretas, la gobernadora opta por retirarse del lugar. Acompañada de su equipo de seguridad, aborda su vehículo oficial y cierra la puerta de forma abrupta, dejando sin respuesta a los cuestionamientos, entre ellos los planteados por una reportera de TV Azteca.
El episodio no solo exhibe la falta de información clara sobre un problema ambiental de alto impacto, sino que también refuerza una percepción de opacidad y desdén hacia la rendición de cuentas en momentos críticos para sectores vulnerables como el pesquero en Veracruz.







