El buque petrolero ruso Anatoli Kolodkin arribó a Cuba con aproximadamente 100 mil toneladas de petróleo destinadas como ayuda humanitaria, en medio de la crisis energética que enfrenta la isla. La embarcación se encuentra en espera de descarga en el puerto de Matanzas, de acuerdo con autoridades del Ministerio de Transporte de Rusia.

El navío, que navega bajo bandera rusa y sin escolta militar, fue acompañado por una embarcación de guerra únicamente durante su paso por el canal de la Mancha. Posteriormente continuó su trayecto en solitario hasta el Caribe.

Se trata del primer envío de crudo que recibe Cuba en tres meses, tras la interrupción del suministro energético procedente de Venezuela y México, en un contexto de presiones ejercidas por Estados Unidos. La isla no registraba entregas desde el 9 de enero, situación que ha derivado en una aguda escasez de energía.

En este escenario, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró recientemente que no se opondría a que terceros países abastezcan de petróleo a Cuba. “No tenemos problema en que alguien envíe cargamentos si son necesarios para su supervivencia”, expresó ante medios.

Por su parte, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, manifestó la preocupación de Moscú ante el aumento de tensiones en torno a la isla y reiteró el respaldo al gobierno cubano. En la misma línea, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que Rusia mantiene diálogo permanente con La Habana para evaluar mecanismos de apoyo.

El gobierno ruso calificó como “invariable” su solidaridad con Cuba, subrayando los “desafíos sin precedentes” que enfrenta debido al embargo económico, financiero y energético impuesto por Washington.

El contexto se agrava tras la orden ejecutiva firmada el 29 de enero por Trump, que declara a Cuba como una “amenaza extraordinaria” para la seguridad estadounidense. La medida incluye posibles sanciones contra países que suministren petróleo a la isla.

La decisión forma parte de una escalada diplomática entre Washington y La Habana. El gobierno cubano ha rechazado las acusaciones y ha advertido que defenderá su soberanía frente a lo que califica como una política hostil.

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