El presidente de Donald Trump advirtió que podría ordenar ataques contra instalaciones energéticas de Irán que, según dijo, “deliberadamente aún no han sido tocadas”, en el marco de la escalada militar en Oriente Medio.
A través de su red Truth Social, el mandatario sostuvo que Washington podría “destruir por completo centrales eléctricas, pozos petroleros y la isla de Jarg”, además de otras infraestructuras estratégicas, en respuesta a lo que calificó como décadas de agresiones por parte del régimen iraní.
Trump argumentó que estas acciones serían represalia por la muerte de militares estadounidenses y otros ciudadanos, atribuida a Teherán durante más de cuatro décadas. Asimismo, aseguró que su gobierno mantiene negociaciones con lo que describió como “un régimen nuevo y más razonable” dentro de la República Islámica.
El presidente condicionó una eventual ofensiva a la falta de avances en las negociaciones y a la situación del estrecho de Ormuz, cuyo bloqueo —dijo— debería levantarse de inmediato para evitar nuevas acciones militares.
Escalada regional
El conflicto se intensificó tras la operación conjunta de Israel y Estados Unidos iniciada el 28 de febrero, con el objetivo declarado de neutralizar amenazas iraníes.
Los bombardeos derivaron en la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, así como de altos mandos militares y de seguridad. Posteriormente, Mojtabá Jameneí fue designado como su sucesor.
En respuesta, Teherán lanzó múltiples ataques con misiles balísticos y drones contra territorio israelí y bases estadounidenses en la región, además de golpear instalaciones petroleras vinculadas a Washington.
La crisis se agravó con el cierre casi total del estrecho de Ormuz, paso clave por el que transita cerca del 20 % del comercio mundial de petróleo y gas, lo que ha provocado un repunte significativo en los precios internacionales de los combustibles.







