El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó que la fase inmediata de la operación militar en Irán será determinante para el curso del conflicto. “Los próximos días serán decisivos”, declaró durante una conferencia sobre el avance de la ofensiva denominada Furia Épica.
El funcionario sostuvo que Irán “es consciente de la magnitud de la situación” y aseguró que su capacidad de respuesta militar es limitada frente al despliegue estadounidense. No obstante, reconoció que Teherán continuará lanzando misiles contra instalaciones de Estados Unidos y sus aliados en la región, ataques que —aseguró— serán interceptados.
Hegseth advirtió que, en caso de no haber disposición para negociar, Estados Unidos intensificará las operaciones militares. “Si Irán no está dispuesto a un acuerdo, las acciones continuarán con mayor intensidad”, puntualizó.
Escalada regional
El conflicto se intensificó tras la ofensiva conjunta iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos, con el objetivo declarado de neutralizar amenazas estratégicas iraníes. Los bombardeos provocaron la muerte del líder supremo Alí Jameneí y de altos mandos militares, lo que reconfiguró la cúpula del poder en Teherán.
Como respuesta, Irán ha ejecutado múltiples ataques con misiles balísticos y drones contra posiciones israelíes y bases estadounidenses en Oriente Medio, además de golpear infraestructura energética vinculada a intereses de Washington.
En paralelo, Teherán restringió el tránsito en el estrecho de Ormuz, una de las rutas clave del comercio energético global. La medida ha impactado de forma inmediata en los precios internacionales del petróleo y el gas.
El escenario permanece en rápida evolución, con riesgos de una escalada mayor en la región.







