Un conflicto entre vecinos en Guangzhou, al sur de China, escaló a niveles inusuales luego de que dos residentes recurrieran a una estrategia de hostigamiento basada en sonidos “paranormales” para incomodar a un tercero, de acuerdo con información difundida por el South China Morning Post.
Los involucrados, identificados únicamente por los apellidos Lu y Li, mantuvieron una disputa con otro habitante del edificio, cuyo origen no fue precisado. Como parte de la confrontación, ambos colocaron un altavoz contra la pared compartida y comenzaron a reproducir audios con efectos de fantasmas de forma constante.
El ruido se extendía por más de diez horas diarias, afectando no solo al vecino objetivo, sino también a otros residentes. Entre ellos, un padre de familia denunció que su hijo no podía concentrarse en la preparación de su examen de ingreso a la universidad debido a la perturbación continua.
Aunque el volumen de los sonidos se mantenía dentro de los límites legales establecidos, lo que inicialmente impidió una sanción inmediata, los afectados acudieron a instancias judiciales al argumentar que se trataba de una acción deliberada de hostigamiento.
Tras analizar el caso, un tribunal ordenó la suspensión inmediata de la reproducción de los audios, el retiro del equipo utilizado y la eliminación de las grabaciones. Asimismo, uno de los implicados se comprometió a no reincidir en este tipo de conductas.
El episodio generó reacciones en redes sociales chinas, donde usuarios comentaron el carácter inusual del conflicto y cuestionaron qué tipo de desacuerdo podría derivar en una práctica de este tipo durante periodos prolongados.







